Inmigración a EE. UU. después de la Segunda Guerra Mundial
La Ley de Inmigración de 1924, conocida como la Ley Johnson‑Reed, estableció un sistema de cuotas basado en el origen nacional que limitó severamente la llegada de personas de Europa del Sur y del Este. Ese marco favorecía a inmigrantes de Europa del Norte y Occidental, considerados más compatibles racial y culturalmente con la población blanca estadounidense.
Factores que transformaron los flujos migratorios
- Ley de Personas Desplazadas de 1948: Permitió la admisión de más de 200 000 europeos desplazados que no podían regresar a sus países tras la guerra.
- Fin del sistema de cuotas por origen nacional (1965): La Ley de Inmigración y Nacionalidad Hart‑Celler eliminó las cuotas y la sustituyó por un sistema de preferencias basado en la reunificación familiar y las habilidades profesionales, lo que incrementó notablemente la inmigración procedente de Asia, África y América Latina.
- Ley de Refugiados de 1980: Instituyó un proceso más amplio y estandarizado para conceder asilo a refugiados de todo el mundo.
Como consecuencia, la composición demográfica de Estados Unidos se volvió cada vez más diversa, con un aumento significativo de inmigrantes de países no europeos. Las nuevas políticas también facilitaron la reunificación familiar y abrieron oportunidades para trabajadores calificados de distintas regiones, quienes contribuyeron al desarrollo económico y social del país.