Resistencia armada
Los métis organizaron movimientos de resistencia armada para proteger sus tierras y derechos, destacando la Rebelión del Río Rojo (1869‑1870) y la Rebelión del Noroeste (1885), lideradas por Louis Riel.
Organizaciones políticas
Crearon entidades como el Comité Nacional de los Métis del Noroeste y el Consejo Nacional Métis, que representan sus intereses y negocian con el gobierno canadiense.
Reclamos territoriales
Buscaron el reconocimiento de sus territorios tradicionales mediante tratados y acuerdos, como la Ley de Manitoba de 1870 y el sistema de “scrip” que les permitió obtener tierras.
Preservación cultural
Trabajaron para salvaguardar su lengua, música, danza y arte, fundando organizaciones y centros educativos dedicados a la cultura métis.
Alianzas
Establecieron alianzas con otras naciones indígenas y aliados no indígenas para fortalecer su posición y obtener apoyo a su causa.
Diplomacia
Los líderes métis mantuvieron negociaciones diplomáticas con autoridades canadienses y británicas, buscando reconocimiento y respeto de sus derechos.
Educación
Invertieron en la educación como herramienta de empoderamiento, creando escuelas y asegurando que los niños métis tuvieran acceso a una educación de calidad.