Durante la Primera Guerra Mundial, una gran cantidad de personas en el país se comprometió con el esfuerzo bélico por diversas motivaciones.
Patriotismo
El sentido de deber y amor a la patria impulsó a muchos a colaborar en la victoria, considerándolo una obligación nacional.
Propaganda
Gobiernos y medios difundieron carteles, películas y discursos que resaltaban la importancia de apoyar a las tropas, motivando la participación ciudadana.
Oportunidades económicas
El conflicto generó nuevos empleos; especialmente las mujeres ingresaron al mercado laboral para reemplazar a los hombres en el frente, lo que les brindó independencia y empoderamiento.
Presión social
El entorno social exigía apoyo al esfuerzo de guerra; quien se mostraba reacio era tachado de poco patriótico.
Vínculos personales
Muchos tenían familiares o amigos en el frente, lo que reforzaba su deseo de contribuir al bienestar de los combatientes.