Trabajo forzado y explotación
Hernán Cortés obligó a los pueblos indígenas a trabajar en minas de oro y plata, en la agricultura, en la construcción y como sirvientes. Las jornadas eran largas, las condiciones duras y la remuneración insuficiente, lo que generó miseria generalizada.
Tributos y cargas económicas
Las comunidades fueron obligadas a pagar tributos abundantes en metales preciosos, piedras preciosas y otros recursos. Estas exigencias agotaron sus reservas y provocaron una profunda crisis económica.
Enfermedades y epidemias
La llegada de los españoles trajo enfermedades devastadoras como la viruela, el sarampión y el tifus, contra las que los indígenas no tenían inmunidad. Las epidemias diezmaron la población, aniquilando pueblos enteros.
Violencia y brutalidad
La conquista se caracterizó por masacres, torturas y ejecuciones a quienes se resistían. La esclavitud y los abusos sexuales contra las mujeres también fueron frecuentes.
Supresión cultural
Se impuso la cultura, la religión y la lengua españolas, prohibiendo prácticas y creencias tradicionales. Este proceso provocó la pérdida de patrimonio e identidad indígena.
Desestabilización política y social
El orden político y social preexistente quedó fracturado, provocando caos y la erosión de la autonomía de las comunidades.
En conjunto, la vida bajo el mando de Hernán Cortés estuvo marcada por la explotación, la violencia, las epidemias y la destrucción cultural, con consecuencias devastadoras para los pueblos originarios de México.