Diques secos
Los diques secos de Pearl Harbor permitieron a la Marina de EE. UU. reparar y mantener sus barcos de forma rápida y eficiente, lo que era fundamental para mantener la flota operativa en el teatro del Pacífico.
Almacenes de combustible
Los depósitos de combustible proporcionaron el suministro necesario para que los buques de la Marina pudieran operar sin interrupciones, evitando la escasez de combustible durante las operaciones.
Almacenes de municiones
Los depósitos de municiones ofrecieron un lugar seguro para almacenar la pólvora y los proyectiles, garantizando que la flota contara con el poder de fuego requerido.
Talleres de máquinas
Los talleres mecánicos permitieron reparar y mantener la maquinaria de los barcos, asegurando su disponibilidad y capacidad de combate.
Aeródromos
Los aeródromos sirvieron como base para los aviones navales, facilitando los ataques aéreos contra objetivos japoneses y la defensa del puerto.
En conjunto, estas instalaciones fueron esenciales para que la Marina de EE. UU. operara a plena capacidad y luchara eficazmente en la Segunda Guerra Mundial.