Historia de Sudamérica

Señal de advertencia: perros colgados por Sendero Luminoso

Un amanecer macabro en Lima

Una mañana de 1980, el centro de la capital peruana se despertó con decenas de perros muertos colgados de los postes de luz. Cada cadáver llevaba una cartilla que decía “Teng Siao Ping, son of a bitch”. Ese acto marcó el inicio de una década de terror que llenó los titulares de los principales diarios del país.

¿Qué significaba el mensaje?

El objetivo de Sendero Luminoso era claro: usar la crueldad contra los animales para atraer la atención de la población y de la prensa nacional e internacional. El mensaje, aunque confuso, pretendía asociar al grupo terrorista con una violencia indiscriminada que no distinguía entre perros, civiles o fuerzas del Estado.

¿Quién fue Teng Siao Ping?

En realidad, el nombre hace referencia a Deng Xiaoping, quien asumió la presidencia de China tras la muerte de Mao Zedong en 1976. Deng impulsó una serie de reformas económicas que abrieron el país al capitalismo, distanciándose de la política de la “Gran Revolución Cultural del Proletariado”. Para los seguidores de Mao, Deng era un traidor que había abandonado el modelo comunista.

Una advertencia comunista‑capitalista

Al colgar perros con la frase “Teng Siao Ping, son of a bitch”, Sendero Luminoso pretendía anunciar su intención de instaurar una revolución similar a la de Mao, pero bajo su propio mando. El grupo buscaba imponer una economía comunista cerrada al mundo, utilizando la violencia como única herramienta para alcanzar el poder.

Los perros como arma de intimidación

Los caninos fueron el primer sacrificio simbólico del grupo. Colgarlos en lugares visibles servía para demostrar que el terrorismo ya no estaba confinado a las provincias, sino que había llegado al corazón de Lima. Cada perro colgado era una señal de que la violencia podía aparecer en cualquier esquina.

Informantes y perros colgados

Sendero Luminoso también utilizó a los perros para castigar a los “soplones”. Cuando descubrían que alguien había delatado sus movimientos, dejaban un perro muerto cerca de la vivienda del informante como una advertencia mortal. Ese gesto buscaba sembrar pánico, demostrar que el grupo sabía más de lo que aparentaba y, sobre todo, desestabilizar a la sociedad mediante el terror.

Durante esos años, la vida cotidiana cambió drásticamente: los curfews, el uso de cinta adhesiva en las ventanas para evitar fragmentos de vidrio en caso de bombardeos, la dependencia de velas y baterías para escuchar la radio y la necesidad de levantar una servilleta blanca para evitar ser confundidos con un objetivo militar.

Publicación original

Publicado en Semanario Siete el 9 de septiembre de 2012.

Señal de advertencia: perros colgados por Sendero Luminoso

Perros colgados en Lima: una señal de advertencia de Sendero Luminoso

Señal de advertencia: perros colgados por Sendero Luminoso

Terrorismo llega a Lima: decenas de perros colgados de postes eléctricos