Contexto
María Antonieta (1755‑1793) nació como archiduquesa de Austria, hija del emperador Francisco I y la emperatriz María Teresa. En 1770 se casó con Luis XVI, convirtiéndose en reina consorte de Francia.
A diferencia de la mayoría de la población, nunca desempeñó un empleo remunerado ni ocupó cargos oficiales. Su posición como miembro de la familia real le garantizaba una vida de lujo y privilegios, por lo que no estaba en condiciones de buscar trabajo.
Así, la única “actividad” laboral que realizó fue cumplir con los deberes protocolares y representativos propios de una monarca, como la organización de ceremonias, la gestión del protocolo real y la supervisión de la vida en el palacio de Versalles.