Historia de Sudamérica

Caral, la Ciudad Sagrada del Valle del Supe

¿Qué es Caral?

Caral fue una ciudad sagrada situada en el valle del río Supe, con una extensión aproximada de 50 hectáreas. El complejo comprende unos 32 conjuntos arquitectónicos y numerosos hogares aún por catalogar.

Importancia de Caral

Caral es clave para comprender la formación del Estado y el surgimiento de la civilización en el Perú: la agricultura, los recursos naturales, el intercambio comercial y el origen de las ciudades. Se desarrolló entre 3 000 y 1 500 a.C., es decir, 2 000 años antes de Chavín y al menos 3 000 años antes de la llegada de los incas.

Caral, la Ciudad Sagrada del Valle del Supe

Origen del nombre Caral

El término "Caral" tiene un origen muy antiguo, posiblemente vinculado a los inicios del quechua. Su significado exacto se ha perdido, aunque palabras afines persisten en la zona, como "Huaral". El nombre del valle y del río, Supe, provendría de "Supay", que en quechua significa "diablo" pero también está asociado a lo sagrado y a lo que no desaparece.

Contexto histórico del Perú

A diferencia de otras regiones del mundo, los Andes peruanos carecen de amplios valles llanos que favorezcan la agricultura. Aun así, entre 3 000 y 1 500 a.C. la agricultura se intensificó y diversificó en todas las áreas. En la costa, la pesca y la recolección de mariscos complementaban la producción agrícola, lo que permitió el surgimiento de grandes asentamientos humanos, período que se conoce como el Arcaico Tardío.

El valle del Supe en esa época

Alrededor de Caral surgieron otros centros urbanos; se han identificado hasta 19 establecimientos contemporáneos, entre ellos el sitio Chupacigarro (a 1 km al oeste) y los de Penco, Allpacto, Pueblo Nuevo, Piedra Parada y Huacachi.

El valle era más verde y biodiverso que hoy. Su pendiente leve favorecía la agricultura y la capa freática estaba cercana a la superficie, lo que permitía la aparición de manantiales y canales de riego. A orillas del río crecen especies como el huarango, la caña brava, achiote, guayaba, totora y juncos, formando una vegetación ribereña muy productiva para la fauna. En invierno, las colinas se convierten en pastizales donde habitan vizcachas y ciervos, recursos que los antiguos pobladores aprovechaban.

Vida en Caral

Viviendas

Los templos se construían en piedra y adobe, pero las casas estaban hechas de huarango y cañas entrelazadas con fibras de junco, formando una estructura tipo cuadrícula. Los techos eran de paja y las paredes recibían capas de estuco de barro coloreado (blanco, amarillo, rojo o azul). Cada vivienda contaba con un fogón central. También existían viviendas temporales de peregrinos, de las que solo quedan los hoyos de los postes. La población se estimaba entre 1 000 y 3 000 habitantes.

Caral, la Ciudad Sagrada del Valle del Supe

Gobierno y organización

Los sacerdotes ejercían el liderazgo, basándose en conocimientos astronómicos y de gestión del tiempo, esenciales para la agricultura y la construcción de los monumentos. Además, controlaban el almacenamiento, la distribución y el intercambio de bienes a nivel local, regional e interregional.

Economía y actividades

El algodón era el principal producto de intercambio; Caral producía grandes cantidades que ofrecía a pescadores y habitantes de valles montañosos a cambio de pescado, mariscos, huayruro, madera de lloque, achiote, tutumo, entre otros. La mayor parte de la población se dedicaba a la producción de algodón, al cultivo de hortalizas y a la recolección y caza de recursos de montaña, así como a la construcción de los templos.

Caral, la Ciudad Sagrada del Valle del Supe

Religión

Sin documentos escritos, se infiere que la religión de Caral giraba en torno a la propiciación de buenas cosechas, observando el sol y otras estrellas. Todos los edificios están alineados con la posición solar en momentos clave del año (25° noreste). Los ritos incluían el fuego. En las tumbas se hallaron dos individuos (un niño y un joven) con collares de piedra y concha, ofrendas de mariscos, cestas y objetos de hueso y madera.

Alimentación

La dieta combinaba productos agrícolas (calabazas, zapallos) con pescado y mariscos obtenidos mediante el intercambio con pescadores (anchovetas, sardinas, mejillones y machas). Además, se aprovechaban recursos de los cerros y de la ribera del río, almacenándolos en almacenes construidos para tal fin.

Arte y artesanía

En esa época la cerámica aún no se había desarrollado; sin embargo, se hallaron figuras de barro sin cocer, típicas de sociedades contemporáneas. También se encontró una flauta de hueso de pelícano, evidencia de conocimientos musicales. Algunas construcciones están decoradas con bajorrelieves y los textiles presentan diseños complejos. Se recuperaron cuentas de piedra, concha y hueso decoradas.

Infografía sobre la cuna de la civilización en Perú – Caral, Supe

Caral, la Ciudad Sagrada del Valle del Supe