Las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945 provocaron una devastación inmensa, pero no aniquilaron por completo todo lo que había en el entorno inmediato. Los efectos variaron según la distancia al epicentro.
Hiroshima
La explosión tuvo su origen sobre el centro de la ciudad, destruyendo totalmente los edificios en un radio aproximado de 1,5 km (0,9 mi) del hipocentro.
- Las construcciones de madera y los edificios de poca resistencia fueron derribados o gravemente dañados.
- Los edificios de hormigón armado dentro de ese radio sufrieron daños estructurales severos, algunos colapsaron.
- El calor extremo generó incendios generalizados que consumieron todo lo combustible.
Más allá de la zona de destrucción total, los edificios situados a mayor distancia experimentaron daños parciales o permanecieron relativamente intactos.
Nagasaki
La bomba explotó sobre un valle industrial, destruyendo fábricas e infraestructuras en esa zona.
Debido a la topografía montañosa, el daño se concentró en un radio de aproximadamente 1 km (0,6 mi) del hipocentro, siendo algo menos extenso que en Hiroshima.
- Las construcciones de madera fueron arrasadas por completo.
- Los edificios de hormigón armado recibieron daños considerables.
- El calor generó incendios que quemaron vegetación y materiales.
En ambos casos, aunque la destrucción fue catastrófica en los núcleos de las ciudades, áreas más alejadas sufrieron daños menores y muchas estructuras permanecieron en pie, lo que permitió posteriores procesos de reconstrucción y modernización.