Historia de Sudamérica

Política del Buen Vecino de EE. UU.

La Política del Buen Vecino fue la estrategia de política exterior que Estados Unidos aplicó en América Latina durante la administración de Franklin D. Roosevelt (1933‑1945).

Consistió en abandonar la intervención militar en los países del continente americano y sustituirla por la diplomacia y la aproximación cultural.

Orígenes de la Política del Buen Vecino

El objetivo era transformar la imagen intervencionista de EE. UU. en la de un "buen vecino". En lugar de ejercer el derecho a intervenir militarmente en América Latina, Washington prefirió la diplomacia.

De esta forma garantizaba el suministro de materias primas y un mercado para sus productos, en un momento en que Europa estaba sumida en la crisis de 1929.

Asimismo, buscaba limitar la influencia de Alemania en el continente y crear una zona de aliados estratégicamente cercana.

Un grupo de empresarios estadounidenses diseñó una estrategia de acercamiento político que el gobierno de Roosevelt adoptó, centrándose particularmente en Cuba, Venezuela, México, Argentina y Brasil.

La Política del Buen Vecino y Brasil

Política del Buen Vecino de EE. UU.

La política coincidió con el gobierno de Getúlio Vargas en Brasil. Aunque el régimen de Vargas mostraba tendencias fascistas y nacionalistas, prevaleció la corriente pro‑estadounidense.

Vargas negoció préstamos con EE. UU. para modernizar el parque industrial brasileño; a cambio, facilitó la entrada de productos estadounidenses y el suministro de materias primas.

En política exterior, Brasil se declaró neutral al inicio de la Segunda Guerra Mundial y, posteriormente, se sumó al conflicto del lado de los Aliados.

Es importante recordar que los simpatizantes del nazismo y el fascismo fueron perseguidos, al igual que las escuelas que impartían enseñanza en idiomas extranjeros.

Política Cultural del Buen Vecino

Política del Buen Vecino de EE. UU.

El aspecto más visible de la política fue el cultural. Personalidades como el actor y director Orson Welles y el creador Walt Disney visitaron Brasil, lo que dio origen al personaje Zé Carioca, un loro brasileño que acompañó a Donald Duck en la película "Aquarela do Brasil", con música de Ary Barroso.

Artistas brasileños como Carmen Miranda y el compositor Heitor Villa‑Lobos viajaron a EE. UU. para colaborar en la industria cinematográfica.

El cineasta Luiz Carlos Barreto también se trasladó a Hollywood como consultor, asegurándose de que los filmes no ofenderan a la audiencia latina.

Carmen Miranda

Carmen Miranda fue la gran estrella de la época. Ya famosa en la música brasileña, conquistó al público estadounidense participando en musicales de Broadway y en numerosas películas de Hollywood.

Sin embargo, su imagen ha sido criticada por reforzar el estereotipo del latino exótico que canta, baila y se viste de forma sensacionalista.

Consecuencias de la Política del Buen Vecino

Los años de buena vecindad dejaron una huella profunda en la cultura brasileña; Estados Unidos se convirtió en la referencia cultural del país.

Incluso los hábitos alimenticios cambiaron: el batido de leche, los refrescos, las hamburguesas y otras especialidades norteamericanas se incorporaron a la vida cotidiana.

La política finalizó tras la Segunda Guerra Mundial, en 1946, cuando América Latina dejó de ser una prioridad para EE. UU., considerándose ya suficientemente “conquistada” en términos políticos y económicos.

El continente volvió a ser foco de interés después de la Revolución cubana, cuando surgió el temor de que la región cayera bajo la esfera de influencia de la Unión Soviética.

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