La Rebelión o Sedición de Juazeiro fue un conflicto popular que se desató en 1914, durante la República Vieja (1889‑1930), en la ciudad de Juazeiro do Norte, interior del Cariri, Ceará.
El presidente Hermes da Fonseca (1855‑1923) implementó la llamada “Política de Salvación”, una serie de intervenciones para debilitar a los coroneles, poderosos líderes locales que obstaculizaban la acción del gobierno central.
Como parte de esa política, el presidente designó a Marcos Franco Rabelo (1851‑1940) como gobernador de Ceará (1912‑1914). La medida enfureció a los coroneles, que se unieron para derrocar al mandatario.
La población ya sufría condiciones de vida extremadamente precarias, marcadas por la pobreza y el hambre, lo que avivó el descontento.
Así, la rebelión adquirió un carácter mesiánico: los habitantes, impregnados de fervor religioso, creían estar participando en una “guerra santa”, bajo la guía del sacerdote Cícero. Este episodio muestra la estrecha alianza entre la iglesia y los campesinos de Ceará.
El enfrentamiento fue violento. Los coroneles, liderados por el senador gaucho José Gomes Pinheiro Machado, se enfrentaron a las fuerzas estatales. El conflicto obligó al gobierno a retirar su intervención, devolviendo el poder a las oligarquías locales y provocando la destitución de Franco Rabelo.
Coronelismo y el Pacto de los Coroneles
El coronelismo se refiere al dominio que ejercían los coroneles en el interior del país desde la Proclamación de la República en 1889.
El pacto de los coroneles, firmado el 4 de octubre de 1911, buscaba frenar la “Política de Salvación” del gobierno federal y garantizar el regreso al poder de la familia Acoyli.
Participaron diecisiete líderes políticos de diferentes municipios del Cariri: Crato, Juazeiro, Santana do Cariri, São Pedro do Cariri (Caririaçu), Missão Velha, Araripe, Jardim, Milagres, Porteiras, Assaré, Várzea Alegre, Brejo Santo, Campos Sales, Aurora, Lavras da Mangabeira, Barbalha y Quixará (Farias Brito).
Padre Cícero
Padre Cícero Romão Batista (1844‑1934), popularmente llamado “Padim Ciço”, nació en Ceará y se convirtió en una de las figuras centrales de la rebelión.
Figura mística, muy respetada y querida, se alió con la tradicional familia Acoyli, encabezada por el coronel Antônio Pinto Nogueira Acoyli, entonces presidente de la Asamblea de Ceará. Cícero incitó a la población a enfrentarse al Estado y a reclamar el poder, que hasta entonces estaba en manos de las oligarquías.
En 1911, con el apoyo de los campesinos, fue elegido alcalde de Juazeiro y se transformó en símbolo de la revuelta, considerado santo, profeta y protector del noreste.
Franco Rabelo, como gobernador, destituyó a Cícero de su cargo y lo arrestó. El médico Floro Bartolomeu, amigo cercano del sacerdote, jugó un papel clave como organizador del levantamiento. Tras la derrota de la rebelión, Cícero y su aliado regresaron a la escena política, llegando a ser elegidos vicegobernador de Ceará.
En 1894, el Vaticano lo sancionó con la excomunión, acusándolo de manipular la fe popular. Aun así, la devoción popular lo convirtió en un “santo popular”. Su muerte el 20 de julio de 1934 intensificó aún más la veneración.
Curiosidades
En honor al líder del levantamiento, se erigió una estatua del Padre Cícero en la Colina del Horto, en Juazeiro do Norte, inaugurada en 1969. Hoy es un importante punto de peregrinación.
En el Día de los Difuntos, fieles de todo el noreste acuden al santuario de la Iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y a la estatua del Horto para rendir homenaje.
Según la tradición popular, en 1889 Cícero realizó un milagro durante una misa, transformando una hostia en sangre, lo que consolidó su imagen de “santo”.
De manera paralela, en los estados de Paraná y Santa Catarina se desarrolló la Guerra del Contestado (1912‑1916).
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