Historia de Sudamérica

San Martín no debería ocupar el centro de la memoria de la Independencia

El origen de la fecha oficial

En Perú, el 28 de julio de 1821 se conmemora como “el día de nuestra independencia”, fecha en la que José de San Martín proclamó la emancipación en Lima. Sin embargo, ¿es realmente el día más lógico para celebrar la ruptura con el imperio español? ¿No sería una celebración más limeña que nacional?

San Martín no debería ocupar el centro de la memoria de la Independencia

Un calendario con varias fechas

Desde 1833, el presidente Agustín Gamarra estableció la conmemoración anual de las batallas de Junín (6 de agosto) y Ayacucho (9 de diciembre de 1824) como “hechos memorables de nuestra emancipación”. Esa pluralidad celebraba también la participación del ejército peruano y situaba a los Andes centrales y meridionales en el proceso independentista.

No obstante, con el tiempo esas fechas fueron relegadas del calendario oficial para dar protagonismo, casi exclusivo, a la proclamación de San Martín en Lima.

Consecuencias de centrar la memoria en San Martín

Al erigir la proclamación limeña como hito central, se vuelve invisible el proceso de insurgencia que se desarrolló en distintas regiones del país antes de la llegada del general rioplatense. La memoria oficial presenta la independencia como un proceso casi providencial, externo, incluso con mitos como el sueño de San Martín que originó la bandera peruana.

Perú es prácticamente el único país latinoamericano que celebra su independencia en la fecha de proclamación y no en la de los primeros levantamientos insurgentes.

Comparación con otros países

Otros países recuerdan momentos iniciales de la revolución: México con el Grito de Hidalgo (1810), Chile con la Junta de 1810, Argentina con la Revolución de mayo (1810), Bolivia y Ecuador con sus juntas de 1809, etc. Por eso ya celebraron su bicentenario antes de 2021.

Insurgencias peruanas previas a San Martín

En Perú existieron levantamientos importantes: en Tacna (1811‑1813), Huánuco (1812) y, sobre todo, en Cuzco (1814‑1815) bajo el liderazgo de los hermanos Angulo y del cacique Mateo Pumacahua. Ese movimiento declaró 1814 como “el primer año de libertad” y llegó hasta La Paz, con un contenido separatista incluso mayor que la rebelión de Hidalgo.

San Martín no debería ocupar el centro de la memoria de la Independencia

El origen de la versión sanmartinista

La visión que sitúa a San Martín como eje de la independencia fue consolidada a mediados del siglo XIX por el historiador Mariano Felipe Paz Soldán, quien sostenía que la independencia peruana comenzó en 1819 con la preparación de la expedición del general. Aunque fue cuestionada por Francisco Javier Mariátegui y José de la Riva Agüero, siguió siendo la versión oficial.

Una alternativa indígena

El gobierno militar de Juan Velasco Alvarado (1968‑1975) desplazó por primera vez a San Martín del centro de la memoria, proclamando a Túpac Amaru II (rebelión de 1780) como iniciador de la independencia que culminó en Ayacucho. Ese recuerdo, ya presente en la prensa cusqueña de la década de 1830, fue oficializado y reflejado en la portada del sesquicentenario de El Comercio, donde Túpac Amaru aparecía en el centro rodeado de figuras menores, incluido San Martín.

La memoria de la independencia sigue siendo un campo de disputa, modelada por los conflictos y las sensibilidades de cada época.

Cecilia Méndez
Historiadora y profesora de la PUCP