Antes de 1760, el Imperio británico gobernaba sus colonias mediante un complejo entramado de leyes, instituciones y prácticas que combinaban el control centralizado con cierto grado de autogobierno local.
1. Mercantilismo
Las colonias se consideraban fuentes de materias primas y mercados para los productos británicos. El comercio estaba estrictamente regulado por los Navigation Acts, que obligaban a que el transporte de mercancías se realizara exclusivamente en barcos británicos, favoreciendo a los comerciantes y armadores de la metrópoli.
2. Gobernadores reales y legislaturas coloniales
Cada colonia tenía un gobernador nombrado por la corona, con amplios poderes ejecutivos y judiciales. En muchas colonias coexistían asambleas elegidas por los colonos, capaces de promulgar leyes locales y recaudar impuestos, siempre bajo la supervisión y el veto del gobernador.
3. Colonias propietarias
Algunas colonias fueron concedidas a particulares o grupos de propietarios por la corona. Estos propietarios tenían autoridad para nombrar gobernadores, establecer tribunales y dictar normas, actuando casi como señores feudales dentro del marco imperial.
4. Autogobierno limitado
Aunque la metrópoli mantenía el control último, se permitía a los colonos desarrollar instituciones locales y tomar decisiones adaptadas a sus circunstancias, siempre alineadas con los intereses británicos.
5. Leyes de Navegación
Los Navigation Acts regulaban el comercio dentro del imperio, estableciendo que ciertos productos solo podían importarse o exportarse en barcos británicos, protegiendo así el comercio y la navegación británicos.
6. Junta de Comercio (Board of Trade)
Este organismo se encargaba de formular políticas comerciales y supervisar la administración colonial, reportando directamente al gobierno británico.
7. Agentes coloniales en Gran Bretaña
Algunas colonias mantenían representantes en Londres que defendían sus intereses ante el Parlamento y el gobierno británico.
8. Instrucciones reales
Los gobernadores recibían instrucciones de la corona que delimitaban sus competencias y aseguraban la aplicación de la política británica en la colonia.
9. Cartas coloniales
Muchas colonias fueron fundadas mediante cartas concedidas por la corona, las cuales definían los derechos y privilegios de los colonos y establecían los límites del gobierno colonial.
10. Control real sobre el comercio y la economía
El gobierno británico regulaba rigurosamente el comercio y la actividad comercial colonial para mantener un saldo favorable en la balanza comercial y maximizar los beneficios para la economía de la metrópoli.