El auge azucarero y la ambición de los terratenientes estadounidenses
A finales del siglo XIX la industria del azúcar florecía en Hawái. Los plantadores americanos, cada vez más ricos y poderosos, buscaban monopolizar tierras y recursos del archipiélago.
El golpe de Estado de 1893
En enero de 1893, un grupo de estos empresarios, respaldado por la Marina de los Estados Unidos y por el ministro John L. Stevens, organizó la destitución de la Reina Liliʻuokalani y el derrocamiento del Reino de Hawái.
Con la monarquía depuesta, se proclamó la República de Hawái, una entidad controlada por los intereses azucareros.
De la República a la anexión
Solo cinco años después, en 1898, el Congreso estadounidense aprobó la anexión de Hawái, convirtiéndola en territorio de los EE. UU. La incorporación garantizó el dominio estadounidense sobre la producción y exportación de azúcar.
Violación del derecho internacional
El golpe y la posterior anexión contravenían el derecho internacional y los derechos del pueblo hawaiano. Sin embargo, el gobierno de los Estados Unidos priorizó sus intereses económicos sobre la legalidad y la autodeterminación de los habitantes locales.
Este episodio histórico sigue siendo objeto de controversia y reivindicaciones de soberanía por parte de la comunidad nativa hawaiana.