Estados Unidos comenzó la Segunda Guerra Mundial adoptando una política de neutralidad e isolationismo, pero su papel evolucionó rápidamente hasta convertirse en una de las potencias decisivas del conflicto.
Neutralidad y aislacionismo
Al estallar la guerra en Europa en 1939, EE. UU. mantuvo una postura neutral, respaldada por las Leyes de Neutralidad aprobadas en la década de 1930 para evitar involucrarse en conflictos extranjeros, como había ocurrido tras la Primera Guerra Mundial.
Ley de Préstamo y Arrendamiento
En 1941 el Congreso aprobó la Ley de Préstamo y Arrendamiento, que permitió al presidente Franklin D. Roosevelt suministrar armas, municiones y buques a los Aliados (principalmente al Reino Unido) sin declarar la guerra. Los materiales se devolverían o pagarían después del conflicto.
Ataque a Pearl Harbor
El 7 de diciembre de 1941 Japón lanzó un ataque sorpresa contra la base naval estadounidense en Pearl Harbor, Hawái. El ataque provocó la declaración de guerra de EE. UU. contra Japón y su entrada formal en la contienda.
Declaración de guerra
Cuatro días después, Alemania e Italia declararon la guerra a EE. UU., ampliando el frente del país tanto en Europa como en el Pacífico.
Estrategia “Europa Primero”
Los aliados adoptaron la estrategia “Europa Primero”, priorizando la derrota del nazismo antes de concentrar esfuerzos contra Japón.
Cooperación aliada
EE. UU. colaboró estrechamente con el Reino Unido, Francia, la Unión Soviética y otras naciones, coordinando operaciones y recursos para enfrentar a las Potencias del Eje.
Presencia militar y operaciones
Las fuerzas estadounidenses combatieron en varios frentes: Europa, el norte de África y el Pacífico. Destacaron en el desembarco del Día D, la Batalla de las Ardenas y la campaña de “salto de isla” contra Japón.
Contribuciones industriales y económicas
La gran capacidad industrial de EE. UU. fue fundamental para el esfuerzo bélico aliado. La producción masiva de armas, vehículos y suministros sostuvo tanto a sus propias tropas como a las de sus aliados.
Proyecto Manhattan y bombas atómicas
El país lideró el proyecto secreto Manhattan, que desarrolló la primera bomba atómica. En agosto de 1945 EE. UU. lanzó bombas sobre Hiroshima y Nagasaki, precipitando la rendición japonesa y el fin de la guerra.
Diplomacia de guerra
Estados Unidos jugó un papel clave en conferencias estratégicas como Casablanca, Teherán y Yalta, donde los líderes aliados definieron la estrategia militar y los planes de postguerra.
Influencia posguerra
Al concluir el conflicto, EE. UU. emergió como una superpotencia, influyendo decisivamente en la creación de la Organización de las Naciones Unidas y en el orden internacional de la posguerra.