Los Estados Unidos entraron en la Segunda Guerra Mundial tras el ataque japonés a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941. Su objetivo principal era garantizar la seguridad de sus aliados y derrotar a las potencias del Eje para preservar la democracia y la estabilidad mundial.
1. Derrotar a Japón
El ataque a Pearl Harbor obligó a EE. UU. a concentrarse en el Pacífico. La nación buscó frenar la expansión japonesa y, finalmente, obligarla a rendirse. Entre las batallas decisivas destacan la Batalla de Midway y la Batalla de Iwo Jima, que marcaron el punto de inflexión a favor de los Aliados.
2. Derrotar a Alemania
El régimen nazi había conquistado gran parte de Europa y perpetrado el Holocausto. EE. UU. se unió a los Aliados en el Teatro Europeo, participando en operaciones clave como los desembarcos del D‑Day y la Batalla de las Ardenas (Battle of the Bulge), contribuyendo a la caída del Tercer Reich.
3. Proteger a los aliados
El compromiso de EE. UU. con Gran Bretaña, Francia y otros países fue fundamental. Además de enviar tropas, el país suministró ayuda militar, equipos y recursos logísticos para reforzar la resistencia contra el Eje.
4. Mantener la democracia
Ante la amenaza de regímenes autoritarios, EE. UU. defendió los valores democráticos y liberales, considerando que la victoria sobre el Eje era esencial para evitar la expansión del fascismo.
5. Garantizar la seguridad global
Tras la guerra, EE. UU. buscó establecer un nuevo orden internacional que promoviera la paz y la estabilidad, sentando las bases de instituciones como la ONU y fomentando la cooperación multilateral.