Tráfico de esclavos
Hasta principios del siglo XVIII, antes de que surgieran leyes que prohibieran el comercio de esclavos, los africanos eran tratados como cualquier otra mercancía.
Los cautivos eran encerrados en las bodegas de los barcos, donde permanecían confinados durante travesías que podían durar hasta dos meses hasta llegar a su destino.

Las bodegas apenas permitían estar sentados. Los africanos eran transportados desnudos, separados por sexo; a los hombres se les encadenaba para evitar revueltas y las mujeres sufrían abusos sexuales por parte de la tripulación.
En ocasiones, pequeños grupos subían a cubierta para tomar el sol. También se registraron actos de sadismo, como obligar a los esclavos a bailar o someterlos a humillaciones.
Se estima que entre 1525 y 1866 fueron transportados alrededor de 12,5 millones de personas (aproximadamente un 26 % eran niños) hacia puertos americanos.
De ese total, cerca del 12,5 % (1,6 millones) murió durante el viaje. Esta cifra solo incluye a los que fallecieron a bordo.
Este fue el mayor desplazamiento forzado registrado en la historia.
Enfermedades
Las principales causas de muerte fueron problemas gastrointestinales, escorbuto y enfermedades infecciosas, que también afectaban a la tripulación.
Revueltas
Otro factor que incrementó la mortalidad fue el castigo brutal impuesto a los rebeldes.
Los esclavos eran obligados a presenciar las ejecuciones para disuadir cualquier intento de insurrección.
El caso más conocido es el del barco Amistad en 1839, cuya historia fue llevada al cine. Sin embargo, otras rebeliones, como la del buque Kentucky en 1845, fueron sofocadas y todos los cautivos arrojados al mar.

Fin del comercio de esclavos
Con el cambio de la demanda internacional, la condición de los barcos empeoró y la captura y transporte de africanos dejó de ser rentable.
A partir de 1840, un siglo después de convertirse en la mayor potencia esclavista, Inglaterra comenzó a coartar el tráfico de esclavos.
El nuevo concepto de humanidad hizo que esta actividad se considerara como comercio de esclavos y no como una práctica aceptada.
Parte de la armada británica empezó a patrullar las rutas y a capturar los buques negreros. Para evitar ser atrapados, los capitanes a menudo ordenaban que la “carga” humana fuera arrojada al mar.
Para compensar la vigilancia británica, los traficantes incrementaron el número de cautivos por embarcación, deteriorando aún más las condiciones sanitarias y estructurales, aumentando el sufrimiento y la mortalidad.
El “Navío Negreiro” de Castro Alves
El poeta brasileño Castro Alves (1847‑1871), comprometido con la causa abolicionista, escribió el poema “Navio Negreiro” en 1868.
Ales recitaba la obra en teatros, reuniones y soirées para concienciar a la sociedad brasileña sobre los horrores que vivían los esclavos a bordo.
Los versos describen las terribles condiciones del viaje y critican directamente al gobierno brasileño por seguir permitiendo la entrada de esclavos, a pesar de la Ley Eusébio de Queirós.
A continuación, un fragmento del poema:
Leer más:
- Esclavitud en Brasil
- Brasil colonial
- Abolición de la esclavitud
- Ley Áurea
- Quilombos
- Conciencia negra