La Rebelión Armada, que tuvo lugar entre 1891 y 1894 en Río de Janeiro, fue un levantamiento encabezado por la Marina, conocida entonces como la "Armada", de ahí el nombre del movimiento.
El conflicto comenzó con la disolución del Congreso por el presidente Deodoro da Fonseca el 3 de noviembre de 1891 y culminó bajo el gobierno de Floriano Peixoto en abril de 1894.
Se suele dividir en dos etapas: la Primera Rebelión Armada, bajo el mandato de Deodoro da Fonseca, y la Segunda Rebelión Armada, bajo la presidencia de Floriano Peixoto.
Objetivos de la Rebelión Armada
La Primera Rebelión buscaba obligar a Deodoro da Fonseca a reabrir el Congreso y a levantar el estado de sitio. Asimismo, los marinos exigían equiparar derechos y salarios con el Ejército y ampliar la influencia de la Marina en la política.
La Segunda Rebelión, por su parte, se opuso a la dura represión de Floriano Peixoto durante la Revolución Federalista que se desarrollaba en el sur del país. Los líderes de ambas sublevaciones establecieron contactos para intentar una unión.
Causas de la Rebelión Armada
La Marina estaba descontenta con la dirección que tomaba la República. Los dos primeros presidentes, Deodoro da Fonseca y Floriano Peixoto, eran oficiales del Ejército, lo que dio origen al epíteto de "República de la Espada" (1889‑1894).
Tradicionalmente vinculada a la monarquía, la Armada no participó en el golpe republicano del 15 de noviembre de 1889 y, por tanto, anhelaba que Floriano dejara el poder y que el almirante Custódio de Melo (1840‑1902) aspirara a la presidencia.
Así, la revuelta fue proclamada y liderada por Saldanha da Gama, Custódio de Melo y otros oficiales navales.
Primera Rebelión Armada (1891)
Esta fase surgió como respuesta al cierre del Congreso y al estado de sitio impuesto por Deodoro da Fonseca, medidas contrarias a la Constitución de 1891.
Encabezada por el almirante Custódio de Melo, entonces Ministro de Marina, los rebeldes tomaron los buques anclados en Río y empezaron a patrullar la Bahía de Guanabara, bombardeando la capital republicana.
Los fuertes que defendían la bahía permanecieron leales al gobierno, lo que generó intensos combates.
El levantamiento culminó con la renuncia de Deodoro da Fonseca el 23 de noviembre de 1891.
Segunda Rebelión Armada (1892‑1894)
Esta segunda fase reflejó el descontento de la élite oligárquica con el gobierno de Floriano Peixoto.
La Constitución exigía nuevas elecciones si el presidente no había cumplido dos años en el cargo. Deodoro había gobernado solo nueve meses, por lo que se demandaba una nueva votación.
Trece generales firmaron un manifiesto solicitando elecciones; Floriano respondió arrestándolos.
Paralelamente, la Marina capturó los buques en la Bahía de Guanabara. Los principales líderes, los almirantes Luís Filipe de Saldanha da Gama y Custódio José de Melo, atacaron Río de Janeiro y Niterói. Tras la represión del Ejército, algunos rebeldes se unieron a la Revolución Federalista del sur.
Los bombardeos obligaron a la población a abandonar Río; la capital se trasladó temporalmente a Petrópolis.

Revolución Federalista y la Rebelión Armada
Mientras la rebelión se desarrollaba en Río, el sur del país vivía la Revolución Federalista (1893‑1895), también llamada Revuelta Federalista, un conflicto civil en Rio Grande do Sul que se extendió a Santa Catarina y Paraná.
El enfrentamiento opuso a los federalistas (maragatos) contra el ejército republicano (pica‑paus), representando dos modelos de república: descentralizada (federalista) y centralizada (positivista).
En 1894, el almirante Custódio de Melo dirigió el buque "Aquidabã" al sur para apoyar a los federalistas contra Floriano Peixoto, pero la nave fue torpedeada frente a la isla de Desterro (SC), marcando el fin de la contienda.
En Santa Catarina, la isla de Desterro fue escenario de los episodios más sangrientos de represión, con arrestos arbitrarios y fusilamientos sumarios. Tras el conflicto, la ciudad cambió su nombre a Florianópolis.
Fin de la Rebelión Armada
La represión de Floriano Peixoto fue tan implacable que le valió el apodo de "Mariscal de Hierro".
La victoria tuvo un alto costo: el gobierno agotó sus reservas para comprar buques en Europa y EE. UU., y oficiales y marineros estadounidenses participaron en maniobras militares, lo que generó críticas en la prensa.
Los líderes de la rebelión sufrieron destinos distintos: Custódio de Melo se exilió en Buenos Aires y sólo regresó tras la amnistía, mientras que Saldanha da Gama murió en combate en 1895 en Campo de Osório (RS).
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