A lo largo del siglo XX, varios acontecimientos en el Viejo Mundo dejaron una profunda huella en la historia, la economía y la sociedad de Estados Unidos.
Primera Guerra Mundial (1917‑1918)
Estados Unidos entró en la contienda en 1917. Más de 100 000 estadounidenses perdieron la vida y la economía se vio impulsada al suministrar alimentos y municiones a los Aliados. El conflicto también provocó una mayor regulación gubernamental y desencadenó cambios sociales y culturales significativos.
Revolución Rusa (1917)
La caída del régimen zarista y la creación de la Unión Soviética impactaron la política estadounidense. Mientras algunos ciudadanos abrazaron ideas socialistas y comunistas, muchos otros temieron la expansión del comunismo en EE. UU., lo que alimentó una intensa polarización.
Gran Depresión (1929‑1939)
Originada en Estados Unidos, la crisis económica mundial provocó desempleo masivo y pobreza generalizada. La respuesta del gobierno fue el New Deal, una serie de programas impulsados por el presidente Franklin D. Roosevelt para revitalizar la economía y reformar el sistema financiero.
Segunda Guerra Mundial (1941‑1945)
Tras el ataque a Pearl Harbor, EE. UU. se unió al conflicto en 1941. La movilización total del país generó un auge económico; sin embargo, más de 400 000 estadounidenses murieron. La victoria sobre la Alemania nazi y Japón consolidó a Estados Unidos como una potencia global.
Guerra Fría (1947‑1991)
Este enfrentamiento ideológico y estratégico entre EE. UU. y la Unión Soviética moldeó la política, la cultura y la sociedad estadounidenses durante más de cuatro décadas. Se desarrolló un estado de seguridad nacional, surgió el complejo militar‑industrial y la amenaza de una guerra nuclear se volvió una constante preocupación.