En el siglo XIX, la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina estuvo guiada por varios motivos que combinaban intereses materiales y visionarios.
1. Intereses económicos
EE. UU. buscó ampliar su influencia comercial en el Caribe y Centroamérica, persiguiendo recursos como azúcar, café y plátanos, y creando mercados para sus productos. La apertura de rutas de exportación y la inversión en infraestructura fueron también prioridades.
2. Intereses políticos y militares
El temor a que potencias europeas establecieran bases en la región motivó a Washington a ejercer su propia presencia. Esto se tradujo en intervenciones como la Guerra México‑Estados Unidos (1846‑1848) y la Guerra Hispano‑Estadounidense (1898), destinadas a limitar la influencia europea.
3. Intereses ideológicos
Estados Unidos se consideraba defensor de la democracia y el republicanismo, y trató de exportar esos valores. Apoyó movimientos democráticos y se opuso a regímenes autoritarios, aunque a menudo la acción se entrelazó con objetivos estratégicos.
4. Destino Manifiesto
La creencia de que EE. UU. estaba destinado a expandirse a lo largo del continente norteamericano y hacia América Latina justificó tanto la anexión territorial como las intervenciones militares, convirtiéndose en una poderosa narrativa nacional.