Durante la Gran Depresión de los años 30, los estadounidenses más desfavorecidos fueron objeto de una discriminación sistemática que afectó todos los ámbitos de su vida cotidiana.
Empleo
Los empleadores solían considerar a los trabajadores pobres como la última opción para contratar y la primera en despedir. Cuando lograban un puesto, recibían salarios inferiores y se les asignaban las tareas más peligrosas y físicamente exigentes.
Vivienda
Muchas familias de bajos recursos habitaban en viviendas hacinadas, insalubres y peligrosas. Se veían obligadas a residir en barrios con servicios públicos deficientes, como saneamiento y atención médica, lo que agravaba su vulnerabilidad.
Salud
El acceso a la atención médica era limitado para los más pobres. La mayoría no podía costear consultas médicas ni hospitalizaciones y dependía de clínicas gratuitas o de bajo costo, que a menudo estaban sobrecargadas y carecían de recursos.
Además de las dificultades económicas, los pobres sufrían prejuicios y estigmatización social. Se les culpaba de su situación, considerándolos perezosos, improductivos y moralmente deficientes.
El trato recibido por los sectores más vulnerables durante la Gran Depresión constituye una clara muestra del fracaso de la sociedad de la época, generando sufrimiento generalizado y alimentando la inestabilidad económica y social del periodo.