Respuesta
Contrario a la creencia popular, los mexicanos no mostraron reticencia a asentarse en Texas durante el siglo XVIII. La Corona española impulsó activamente la colonización de la región mediante la fundación de misiones, presidios y poblados civiles.
En 1718 se estableció San Antonio, que rápidamente se convirtió en una comunidad próspera y centro estratégico. Otros núcleos importantes surgieron poco después, como Nuestra Señora de los Dolores de los Ais (1721) y Nacogdoches (1779), que también atrajeron a colonos de origen mexicano.
Estos asentamientos demostraron que, lejos de ser reacios, los mexicanos participaron activamente en la expansión territorial española en Texas, contribuyendo al desarrollo económico, cultural y militar de la zona.