Introducción
Autor: Arqueólogo Wilo Vargas Morales
En el siglo XVII el virreinato del Perú inició una serie de campañas para extirpar la idolatría con el objetivo de afianzar la evangelización de las colonias hispánicas. Durante esas cruzadas miles de personas fueron torturadas y condenadas, y una gran cantidad de momias, objetos ceremoniales y representaciones andinas –denominadas “ídolos” por los extirparios– fueron destruidas e incineradas. En 1610 el sacerdote cusqueño Francisco de Ávila fue nombrado el primer juez de extinción de idolatría por el arzobispado de Lima; en sus primeros años destruyó más de 18 000 ídolos móviles y 2 000 ídolos fijos. Todo lo que no encajaba en la visión cristiana era considerado satánico y, por tanto, su demolición estaba justificada. Estas acciones marcaron una fase dolorosa en la construcción del sistema eclesiástico colonial.
El mito de Naylamp
Los cronistas dominicos Miguel Cabello de Balboa (1586) y Modesto Rubiños y Andrade (1782) registraron la leyenda de Naylamp, un personaje mítico que, según la tradición, llegó por mar a la zona de Lambayeque, fundó una dinastía y, al morir, alegó haber crecido alas para desaparecer. La narración incluye doce descendientes, la tentación del diablo bajo forma de mujer y una inundación de treinta días que devastó la región. El relato está profundamente contaminado por elementos judeocristianos, lo que obliga a leerlo con una mirada crítica y no tomarlo como documento histórico literal.
El Tumi de Illimo y su posible vínculo con Naylamp
El famoso “Tumi Dorado” de Illimo, cuchillo ceremonial de la cultura Lambayeque, ha sido interpretado por algunos investigadores como representación del propio Naylamp o de un dios acuático. El argumento principal se basa en la forma estilizada de los ojos, que recuerdan alas de ave, y en la etimología propuesta por Rubiños Andrade de la palabra Namla (“pájaro” o “gallina de agua”). Sin embargo, la ausencia de plumas y la naturaleza abstracta de los supuestos “alas” hacen dudosa esta asociación directa.
Interpretación andina del Tumi
Para comprender el Tumi es necesario situarlo dentro de la filosofía andina (Pacha Yachay), que concibe al universo como un conjunto de elementos interrelacionados. El cuchillo, como herramienta capaz de penetrar cuerpos, simboliza la transición del ser humano al mundo subterráneo, la Pachamama. El conjunto de adornos –máscara, aretes con imágenes de aves marinas y unas protuberancias laterales que podrían interpretarse como aletas– sugiere un viaje nocturno guiado por el Sol, que al ponerse se dirige al inframundo a través del mar.
Conclusión
La figura de Naylamp y el Tumi de Illimo ilustran cómo la arqueología y la mitología se entrelazan en la construcción de la identidad cultural Lambayeque‑Sicán. Si bien la leyenda está impregnada de influencias cristianas posteriores, su estudio permite reflexionar sobre la cosmovisión andina, donde la vida y la muerte forman un continuo armonioso y donde los objetos ceremoniales son vehículos de significados profundos más allá de su valor material.
MITO DE NAIMLAP“Los nativos de Lambayeque cuentan que, en tiempos inmemoriales, llegó un hombre llamado Naylamp con sus concubinas, oficiales y una gran comitiva. Fundó una dinastía, construyó palacios y erigió un ídolo de piedra verde llamado Yampallec. Tras su muerte, sus seguidores, incapaces de aceptar la muerte, lo enterraron en secreto y proclamaron que había crecido alas y desaparecido. La pérdida del líder provocó una gran búsqueda, una inundación de treinta días y, finalmente, la captura y el arrojo de su cuerpo al mar como castigo divino.”
(Versión original de Miguel Cabello de Balboa, 1586)