Introducción
Desde 1987 el autor se interesó por la religión de los antiguos peruanos mientras realizaba investigaciones etnográficas en los altos valles andinos. Allí recopiló mitos, leyendas y presenció rituales que preceden la llegada de los europeos y, probablemente, incluso a la época inca. Concluyó que el estudio de la religión ancestral no podía basarse solo en los crónicos del siglo XVI‑XVII; era imprescindible combinar fuentes etnográficas e iconográficas (Kauffmann Doig, 1986‑2011).
Replanteamiento de la cosmovisión
Las indagaciones etnográficas hicieron dudar del carácter heliolátrico tradicionalmente atribuido a la religión prehispánica. En el ámbito iconográfico‑arqueológico, siguiendo la línea iniciada por Rebeca Carrión Cachot, se identificó una pareja divina compuesta por un Dios del Agua y una Diosa Tierra (Pachamama), que ocuparía el puesto más alto del panteón andino.
Contenedores escultóricos mochicas que representan una ola que desborda plataformas o terrazas agrícolas permiten descifrar de forma fiable los motivos de agua y tierra que aparecen en textiles, cerámicas y demás artefactos.
Puntos clave de la investigación
1. Eje de la religión
La religión de los antiguos peruanos no giraba en torno a la moral bíblica, sino a la obtención de la cuota necesaria de alimentos, un objetivo complicado por la escasez de tierras cultivables y los desastres climáticos.
2. Pecado y ofrenda
El único “pecado” era no honrar a las deidades, lo que en situaciones críticas podía llevar a sacrificios humanos para apaciguar a los dioses del agua y la tierra.
3. Dioses del sustento
Se propone la existencia de un Dios del Agua y una Diosa Tierra (Pachamama) como los principales dioses de la subsistencia.
4. Crecimiento demográfico y limitaciones
El aumento de la población presionó la producción agrícola, agravando la escasez de tierras y la vulnerabilidad a sequías o lluvias torrenciales.
5. Ritualidad y producción
La religiosidad se centró en rituales para asegurar la producción alimentaria, basada en la agricultura y la ganadería de camélidos.
6‑10. La pareja divina
Se plantea que el matrimonio entre el Dios del Agua y la Pachamama garantizaba la fertilidad de los campos; la moralidad estaba a cargo del Estado, no de una divinidad creadora.
11‑13. Interpretaciones erróneas
Los evangelizadores del siglo XVI‑XVII transformaron al dios masculino en una figura semejante a Jehová y difundieron la idea de un culto heliolátrico que, según la evidencia arqueológica, nunca se consolidó. El verdadero objeto de veneración eran los apus (montañas sagradas) donde residía el Dios del Agua.
14‑18. Otros elementos sagrados y sacrificios
Amuletos, animales, ancestros momificados y su kamak (alma) también eran sagrados. El Dios del Agua, percibido como a veces demoníaco, exigía ofrendas (mullo, crías de llama) y sacrificios humanos en crisis climáticas (capac‑cocha).
19‑24. Mitos de origen y símbolos
El mito de la creación vinculaba a la humanidad con la Pachamama, nacida de cuevas sagradas. Los símbolos del Dios del Agua son la cresta de ola y la pluma; la Pachamama se representa mediante emblemas escalonados que aluden a terrazas agrícolas.
25‑30. Iconografía y rituales
El Dios del Agua aparece como figura humana con rasgos felinos y ornitológicos; la Pachamama está asociada a la mujer, la luna y la plata. Se ofrecían alimentos y grasa animal, esta última considerada simbólicamente equivalente al agua.
31‑34. Mitos de los “gatos voladores”
El mito del qhoa, oscollo o titi describe un felino alado que controla la lluvia y el granizo; actúa como acólito del Dios del Agua que habita en los apus.
35‑38. Jerarquía divina y moralidad
El par divino (Dios del Agua y Pachamama) era la máxima autoridad; el Sol solo era reverenciado por su luz y calor, no como deidad suprema. Las normas morales correspondían al Estado, cuya sanción era terrenal.
39‑40. Creencias sobre la vida después de la muerte
Se creía en una continuidad de la vida sin cielo ni infierno; la preservación del cuerpo era esencial para la supervivencia en el más allá, lo que explica la sofisticada momificación y, en algunos casos, el auto‑incendio ritual (necropom).
Conclusión
El estudio sugiere que la religión del Antiguo Perú giraba en torno a un par divino de agua y tierra, cuya adoración aseguraba la subsistencia de la población. Las interpretaciones posteriores que ponen al Sol en el centro de la cosmovisión son, en gran medida, construcciones coloniales.
Federico Kauffmann Doig