Por: Arqueólogo Wilo Vargas Morales
Introducción
En las últimas décadas la historia del Perú se ha enriquecido gracias al trabajo eficaz de proyectos arqueológicos que nos sorprenden con nuevos hallazgos. Los arqueólogos interpretan el material cultural para explicar el uso y la función de objetos, recintos o templos, ofreciendo una visión más profunda del legado histórico de nuestros antepasados.
La máscara funeraria sicán
En la cultura Lambayeque o Sicán, desarrollada en el valle medio del río La Leche (provincia de Ferreñafe), la arquitectura y la orfebrería destacaban. Entre sus piezas más singulares se encuentran las llamadas máscaras funerarias de ojos almendrados, que acompañaban a los difuntos de alto rango. Estas máscaras están hechas de láminas de oro pintadas de rojo, presentan grandes ojos en forma de almendra y, en algunos casos, poseen apéndices de tallos oculares de cuarzo o cuentas de esmeralda montados en finos tubos. Además incluyen una pequeña nariz y boca, anillos nasales, flecos nasales y orejeras circulares.
(Máscara sicán, Museo Sicán – Lambayeque)
Comparación con el cangrejo fantasma
Una hipótesis propone que la forma de la máscara se inspira en el cangrejo fantasma (Ocypode gaudichaudii), conocido por emerger y desaparecer en los agujeros que excava en la arena seca y por desplazarse sin dificultad en la oscuridad. También llamado “cangrejo corredor”, se alimenta de desechos marinos, incluidos restos mortales, y se vuelve especialmente activo durante la noche.
Características del cangrejo:
- Caparazón plano y liso, de color rojo o naranja con manchas blancas.
- Ojos almendrados semi‑transparentes que sobresalen en tallos, otorgándole visión de 360°.
- Dos pinzas y ocho patas ambulacrales.
Al comparar la máscara sicán con este crustáceo observamos paralelismos:
- Los tallos oculares transparentes que emergen de cavidades almendradas.
- Coloración rojiza con dos líneas verticales superiores.
- Surcos verticales curvos semejantes a pliegues nasolabiales y flecos que podrían representar la zona nasal.
Ocypode gaudichaudii, conocido como cangrejo fantasma
Significado ritual y funerario
En la cosmovisión andina la muerte se concebía como un viaje a otra dimensión, al inframundo, un lugar oscuro y peligroso donde el difunto podía perderse. Por ello, los enterramientos incluían alimentos, bebidas, vestimenta, animales y objetos que pudieran servirle en esa travesía. Las máscaras funerarias, además de su valor estético, cumplían una función mágica: permitían la transformación del portador en el ser representado.
Así, una máscara de cóndor convertía al individuo en un cóndor real, no solo en su representación simbólica. De la misma manera, la máscara del cangrejo fantasma habría dotado al difunto de las cualidades del crustáceo: capacidad de moverse en la oscuridad y de transitar sin problemas por el inframundo, entorno que el propio animal habitaba.
Evidencia arqueológica
En una tumba sicán documentada por Shimada (1978) se encontró a un individuo con la máscara del cangrejo fantasma. El cuerpo estaba colocado invertido, como si estuviera ingresando al sepulcro. En la zona inferior del entierro se hallaron dos manos de oro con antebrazos exageradamente grandes, que no servían como accesorio sino como elemento simbólico, posiblemente representando las pinzas del crustáceo.
(Representación de entierro sicán – Museo Sicán)
Esta combinación de análisis iconográfico, etnográfico y arqueológico sugiere que la máscara del cangrejo fantasma tenía una función tanto protectora como facilitadora del tránsito al más allá para los élites lambayecanos.