Introducción
El 7 de junio de 1880 se vivió uno de los episodios más dramáticos de la Guerra del Pacífico: la defensa del Morro de Arica por parte de los peruanos. A continuación, se presentan los testimonios más relevantes y algunas de las cartas que revelan la valentía y el sacrificio de los defensores, entre los que destacan el coronel Francisco Bolognesi.
Testimonios de la batalla
Manuel C. de la Torre, jefe del Estado Mayor General de la Plaza de Arica, describió el momento final: “Poco a poco defendimos nuestras posiciones hasta el Morro, donde el fuego enemigo nos redujo a unos pocos. A las 8:59 a.m. todo se perdió; casi todos los jefes muertos, sólo dos prisioneros y nuestra bandera bajada por la mano del vencedor”.
Roque Sáenz Peña, teniente coronel del ejército peruano (argentino de nacimiento), relató: “Los oficiales y tropas del medio batallón que logré subir al Morro ya estaban diezmados. Fui herido en el brazo derecho, pero permanecí a caballo hasta que ya no pude dirigirlo. Fue entonces cuando nos encontramos con el coronel de la Torre. Los coroneles Francisco Bolognesi y Guillermo Moore cayeron a mi lado, tras una fuerte descarga”.
Manuel Ignacio Espinoza Camplodo, teniente‑capitán de las baterías del Morro, recordó: “Los soldados que tenían los fusiles siguieron disparando hasta que los enemigos invadieron el recinto. El coronel Bolognesi, el coronel Alfonso Ugarte, el teniente coronel Sáenz Peña herido, el sargento mayor Armando Blondel y otros fueron abatidos. El comandante general ordenó suspender el fuego, pero la orden no se pudo cumplir”.
El sacrificio de Francisco Bolognesi
Según el historiador local Vargas Hurtado, Bolognesi murió en el mismo punto donde dirigía la defensa, rodeado de su tropa y con la espada en mano. Tras recibir un disparo mortal, los atacantes le golpearon la cabeza con el cañón, dejándolo sin vida.
Cartas y telegramas
Carta de Alfonso Ugarte a Fermín Vernal (17 jun 1880): “Somos sólo dos divisiones de nacionales, pero no podemos abandonar este puerto. Defendemos la plaza hasta que el enemigo la tome por la fuerza. Esperamos refuerzos de Arequipa; mientras tanto, resistiremos con los cañones de gran calibre y las minas que hemos preparado”.
Telegrama de Bolognesi al prefecto de Arequipa, 2 jun 1880: “No cuenten con Leyva, Montero ni Campero; sus batallones no llegarán. El enemigo está a dos leguas y atacará mañana. Resistiremos”.
Telegrama de Bolognesi, 5 jun 1880: “Nuestro último palabra será quemar la última cartucha. ¡Viva el Perú!”.
Carta a su esposa María Josefa (mayo 1880): “Esta será probablemente la última noticia que recibas de mí. Cada día el peligro se acerca y la amenaza de rendición o aniquilación es latente. Lucho por cumplir con el deber y no decepcionar a mi patria”.
Legado y homenaje
El 6‑11‑1905 se inauguró el monumento a Francisco Bolognesi en Arica, con la presencia del sobreviviente argentino Roque Sáenz Peña, entonces general del ejército peruano. El monumento simboliza la inmortalidad de los “boloñeses” que, pese a estar en inferioridad numérica, prefirieron la muerte antes que la deshonra.
Las cartas, testimonios y el propio sacrificio de Bolognesi siguen inspirando a los peruanos como ejemplo de patriotismo y coraje frente a la adversidad.