Las tiras de seguridad, también llamadas hilos de seguridad, se introdujeron por primera vez en los billetes a finales del siglo XVIII.
El primer caso documentado data de 1798, cuando el fabricante inglés de papel Benjamin Archer patentó un proceso para incrustar finos hilos de seda en el papel. Estos hilos iniciales eran visibles, a menudo con colores o patrones, y sentaron las bases de las tiras de seguridad modernas.
Primeras aplicaciones
En la década de 1840, el Banco de Inglaterra empezó a incorporar hilos de seda en sus billetes, lo que dificultaba su falsificación sin herramientas y materiales especializados.
Expansión mundial
A lo largo del siglo XX, numerosos países adoptaron las tiras de seguridad, desarrollando tecnologías como hilos metalizados o con diseños intrincados que añadían una capa extra de protección contra la falsificación.
Tecnología actual
Hoy en día, los hilos de seguridad avanzados pueden incluir hologramas, microimpresión, tinta que cambia de color y diseños reactivos a la luz ultravioleta (UV). Estas características hacen que los billetes sean extremadamente difíciles de replicar y refuerzan la lucha contra los falsificadores.