Tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos desarrolló una visión compleja y cambiante del comunismo. A continuación se presentan los principales hitos.
1. Colaboración inmediata después de la guerra
Al principio, EE. UU. y la Unión Soviética fueron aliados para derrotar a las potencias del Eje. Sin embargo, las tensiones surgieron casi de inmediato por sus distintas ideologías y objetivos geopolíticos.
2. Doctrina Truman y el inicio de la Guerra Fría
En 1947, el presidente Harry S. Truman proclamó la Doctrina Truman, prometiendo apoyo a los países amenazados por el comunismo. Ese anuncio marcó el comienzo oficial de la Guerra Fría, una época de rivalidad entre EE. UU. y sus aliados contra la URSS y sus aliados.
3. Política de contención
Estados Unidos adoptó la política de contención para frenar la expansión comunista. La estrategia incluyó presión política y económica, alianzas militares como la OTAN y guerras por poder.
4. Macarthismo y el temor al comunismo
En la década de 1950, el senador Joseph McCarthy encabezó una campaña anticomunista que derivó en acusaciones infundadas y la ruina de carreras profesionales de muchos sospechosos de ser comunistas o simpatizantes.
5. Coexistencia pacífica
Durante los años 60, la dinámica de la Guerra Fría se orientó hacia la “coexistencia pacífica”. Ambas superpotencias reconocieron el riesgo de una destrucción mutua nuclear y buscaron evitar enfrentamientos directos.
6. Détente
El término “détente” describe el relajamiento de tensiones entre EE. UU. y la URSS a finales de los años 60 y principios de los 70, caracterizado por acuerdos de control de armas, intercambios culturales y esfuerzos diplomáticos.
7. Fin de la Guerra Fría y colapso de la URSS
La Guerra Fría concluyó con la caída de la Unión Soviética en 1991. Con la desaparición de su principal rival comunista, EE. UU. se convirtió en la única superpotencia mundial.
8. Perspectivas posteriores a la Guerra Fría
Tras el colapso soviético, el comunismo dejó de ser una amenaza global predominante. El enfoque estadounidense se desplazó a nuevos desafíos geopolíticos, y prevaleció la percepción de que el modelo democrático había superado al comunismo.
Es importante señalar que la opinión de los estadounidenses no era uniforme; variaba según afiliaciones políticas, ideologías y experiencias personales. Los puntos descritos reflejan tendencias generales en la opinión pública y la política estadounidense de la posguerra.