Introducción
José Vargas Sifuentes – periodista
Manco Inca impulsó la expedición de Diego de Almagro a Chile con el objetivo de separarlo de su socio y acabar con él. La larga resistencia de los incas contra los españoles, iniciada por Manco Inca, sucesor designado por los conquistadores de Atahualpa, y continuada por tres de sus hijos, está llena de episodios poco conocidos.
Contexto inmediato
Tras la ejecución de Atahualpa, Francisco Pizarro nombró a Túpac Hualpa (también llamado Toparpa) como Inca, pero murió envenenado tras tres meses de mandato. Le sucedió Manco Inca Yupanqui, también llamado Manco Cápac II, medio hermano de Huáscar y Atahualpa. Manco encabezó una rebelión que se prolongó ocho años.
Para debilitar a sus rivales, Manco alentó la marcha de Almagro hacia Chile, enviando al sacerdote‑general Vila Oma y al intérprete Felipillo como conspiradores principales.
Paullu Inca, el medio hermano traidor
El príncipe Paullu Inca, hijo de Huáscar y Añas Colque, comandaba un numeroso contingente indígena. Su ambición le llevó a acompañar a Almagro para obtener honores ante los españoles y ser reconocido como Inca bajo su protección. Aunque tenía derecho a suceder, se le negó porque su madre era una princesa provincial y no pertenecía a la panaca real.
Cuando Manco descubrió la traición de su medio hermano, ya era demasiado tarde. Paullu impidió que los indígenas atacaran a los conquistadores y, según algunas crónicas, se negó a ejecutar la masacre porque había quedado sin hombres después de la huida de Copiapó.
Almagro corona a Paullu
Con la ayuda de Paullu, Almagro capturó a los hermanos incas y, el 12 de julio de 1537, derrotó a las tropas de Alonso de Alvarado en el puente de Abancay, recuperando el control de Cusco. En agradecimiento, Almagro coronó a Paullu como Inca en una ceremonia fastuosa.
El giro del destino
La derrota de Almagro en la batalla de Las Salinas (6 de abril de 1538) devolvió el poder a los Pizarro. Paullu buscó refugio, pero Hernando Pizarro, temiendo que se aliara con su hermano en Vilcabamba, lo convenció de apoyar a los españoles.
Así, Paullu volvió a voltear a sus propios hombres contra Manco Inca y facilitó la ocupación española de la ciudadela de Vilcabamba, aunque no logró capturar al rebelde.
Recompensas y legado español
El rey Felipe II ordenó al jurista Cristóbal Vaca de Castro devolver a Paullu las tierras confiscadas en Arequipa. Además, Pizarro y Vaca de Castro le otorgaron amplios repartimientos y, en 1544, la Corona le concedió un escudo de armas, ennobleciéndolo.
En 1545, bajo la tutela de Garcilaso de la Vega, Paullu se bautizó como Cristóbal, junto a su madre, su hermana, su esposa Catalina Tocto Sisa y su hijo de ocho años. Vivió y “gobernó” en Cusco hasta su muerte en 1549.