Intereses económicos
Acceso a recursos: América Latina posee abundantes recursos naturales — petróleo, minerales, productos agrícolas — que EE. UU. ha buscado controlar para impulsar su propio crecimiento.
Mercados para bienes y servicios: La región representa un mercado amplio y en expansión para productos estadounidenses, lo que ha motivado la expansión de empresas norteamericanas.
Intereses políticos
Dominio regional: Washington ha intentado mantener influencia política para proteger sus intereses, recurriendo a intervenciones, golpes de Estado, asesinatos y sanciones económicas.
Contención del comunismo: Durante la Guerra Fría, EE. UU. apoyó regímenes autoritarios de derecha para impedir la expansión del socialismo, aunque muchos resultaron represivos.
Intereses estratégicos
Ubicación geográfica: La proximidad de América Latina la convierte en una zona estratégica para bases militares y como posible fuente de amenazas.
Control del Canal de Panamá: El canal es una ruta marítima esencial que conecta Atlántico y Pacífico; EE. UU. buscó su dominio para garantizar el libre tránsito y su seguridad.
En resumen, la combinación de factores económicos, políticos y estratégicos ha guiado la política imperialista de EE. UU. en América Latina, una dinámica que sigue influyendo en las relaciones bilaterales.