Factores que explican la renuencia estadounidense
Sentimiento aislacionista: EE.UU. llevaba una larga tradición de evitar conflictos externos. Muchos ciudadanos consideraban que la guerra era un asunto exclusivamente europeo y que involucrarse no beneficiaría al país.
Política de neutralidad: Al estallar el conflicto, el presidente Woodrow Wilson declaró la neutralidad estadounidense. Esta postura contaba con amplio apoyo popular, pues se creía esencial que la nación permaneciera imparcial y no tomara partido.
Pacifismo: Existía un fuerte movimiento pacifista que, por razones morales y religiosas, rechazaba la guerra bajo cualquier circunstancia. Los pacifistas defendían la resolución de disputas mediante medios pacíficos.
Ausencia de amenaza directa: Al inicio de la contienda, ninguna de las potencias beligerantes representaba un peligro inmediato para los Estados Unidos. La distancia geográfica y la falta de intereses estratégicos claros hacían que la guerra pareciera lejana e irrelevante.
Diversidad inmigrante: La gran población de inmigrantes, particularmente los de origen alemán, mostraba reticencia a apoyar un conflicto contra sus países de origen. Este factor contribuía a la división de opiniones dentro del país.
Solo en 1917, tras la reanudación de la guerra submarina sin restricciones por parte de Alemania y la revelación del Telegrama Zimmermann, el presidente Wilson solicitó al Congreso declarar la guerra, marcando el fin de la postura aislacionista inicial.