Evidencias físicas
Abraham Lincoln mostraba varios rasgos típicos del síndrome de Marfan: gran estatura, complexión delgada, extremidades largas y escoliosis.
Limitaciones del diagnóstico
El diagnóstico definitivo del síndrome de Marfan no puede basarse únicamente en la apariencia externa; se requiere un análisis genético, algo imposible de realizar retroactivamente.
Ausencia de síntomas graves
Lincoln no presentaba los síntomas más críticos asociados al trastorno, como problemas cardíacos o oculares.
Por estas razones, la mayoría de los expertos consideran poco probable que el presidente estadounidense sufriera de síndrome de Marfan.