1. Debilitación de las potencias europeas
La Segunda Guerra Mundial dejó a las potencias coloniales europeas exhaustas. Perdieron millones de soldados y civiles, y sus economías quedaron en ruinas, lo que dificultó mantener el control sobre sus colonias.
2. Estímulo a los movimientos nacionalistas
El conflicto también encendió la llama del nacionalismo en los territorios colonizados. Los líderes locales vieron que incluso naciones pequeñas podían vencer a potencias mayores, lo que alimentó la esperanza de lograr la independencia.