La Guerra Fría y sus bloques
La Guerra Fría no fue la causa directa de la globalización; al contrario, generó una profunda división económica y política entre Estados Unidos y la Unión Soviética.
Durante ese periodo surgieron dos bloques bien diferenciados: el bloque occidental, liderado por EE. UU., y el bloque oriental, encabezado por la URSS. Cada bloque operaba casi de forma aislada, con escaso intercambio comercial o cooperación económica entre ellos.
El fin del conflicto y la apertura mundial
Solo al concluir la Guerra Fría, en 1991, los dos bloques comenzaron a abrir sus mercados y a establecer relaciones bilaterales. Ese proceso de desintegración de barreras dio paso a un crecimiento acelerado de la globalización, facilitando el flujo de bienes, servicios, capital y personas a escala mundial.
En resumen, la Guerra Fría frenó la integración global; su final fue el catalizador que permitió la expansión de la economía mundial interconectada.