Poder político
En el Sur el poder político estaba concentrado en una pequeña élite de propietarios de tierras, la llamada clase plantadora, que ejercía una influencia desproporcionada en el gobierno y la sociedad. En el Norte, en cambio, la distribución del poder era más democrática, extendiéndose entre la población en general.
Trabajo esclavo
La economía sureña dependía en gran medida del trabajo esclavo, y la clase plantadora se oponía firmemente a cualquier intento de abolir o limitar la esclavitud. El Norte, por su parte, estaba mayormente en contra de la esclavitud y se volvió cada vez más vocal en su rechazo a la institución.
Derechos de los estados
Los sureños defendían el principio de los derechos estatales, según el cual cada estado podía establecer sus propias leyes y políticas, incluso si entraban en conflicto con la legislación federal. Esta postura surgía del deseo de proteger la esclavitud y resistir los intentos norteños de limitarla o eliminarla. Los norteños, en cambio, enfatizaban la supremacía del gobierno federal sobre los estados.
Partidos políticos
El Partido Demócrata se identificó cada vez más con el Sur y su defensa de la esclavitud, siendo especialmente fuerte en los estados productores de algodón. El Partido Republicano, por su parte, se consolidó como la principal organización política del Norte.
Cultura y valores regionales
Las tradiciones aristocráticas del Sur, que valoraban el honor, la caballería y la deferencia a la jerarquía social, contrastaban con los valores más igualitarios e individualistas predominantes en el Norte.
Consecuencias
Estas divergencias alimentaron las crecientes tensiones entre ambas regiones y culminaron en el estallido de la Guerra Civil estadounidense en 1861.