El libro del Génesis relata un acontecimiento extraordinario ocurrido hace siglos: el Diluvio Universal. Tradicionalmente la Biblia se ha considerado un documento histórico, pero la mayoría de los estudiosos actuales sostienen que no hubo una inundación de tal magnitud, por lo que no existieron Noé ni el arca.
El origen del mito
Todo comienza en el Museo Británico, en 1872. Su curador, George Smith, descubrió entre más de 25 000 tablillas cuneiformes tres piezas especiales procedentes de la biblioteca del palacio del rey Asurbanipal en Nínive (cerca de Mosul, Irak). Tras quince años de trabajo, esas tablillas fueron traducidas por primera vez, revelando una versión mesopotámica del relato del diluvio que precede al bíblico.
El Diluvio Universal de Miguel Ángel (1509). Fresco de la Capilla Sixtina.
La epopeya de Gilgamesh
Las tres tablillas, datadas en el siglo VII a.C., forman parte de la legendaria Epopeya de Gilgamesh. Una de ellas narra la historia de Utnapishtim (equivalente a Noé), quien salvó a su familia y a todas las especies animales tras un diluvio enviado por cinco dioses babilónicos. Su embarcación llegó al Monte Nimush y, al lanzar una paloma, ésta regresó sin encontrar tierra, lo que pareció confirmar la veracidad del cataclismo.
Poema de Gilgamesh
Interpretaciones modernas
Los estudios contemporáneos de la Biblia y de la Mesopotamia coinciden en que no hubo un diluvio apocalíptico de esas dimensiones, que Noé es un personaje mítico y que la historia de la paloma carece de base histórica. La versión del Génesis parece ser una amalgama de relatos antiguos, entre ellos el poema de Gilgamesh del siglo XVIII a.C., que fue incorporado por el escriba sumerio Sin‑leqi‑unnini en el siglo V a.C.
Una posible explicación geológica
Ambas versiones sitúan el diluvio en Mesopotamia, región fértil entre los ríos Tigris y Éufrates, y la posterior Torre de Babel también allí. Una hipótesis, propuesta por geólogos de la Universidad de Columbia en 1998, sugiere que el deshielo de los glaciares provocó el aumento del nivel del Mediterráneo, provocando una violenta inundación que atravesó el estrecho de los Dardanelos y llenó lo que hoy es el Mar Negro, entonces una cuenca de agua dulce. Este fenómeno habría sumergido miles de kilómetros cuadrados, arrasando vidas humanas y animales, y alimentado el mito del diluvio universal.
Imagen satelital que muestra el Mar Negro (centro) y la llanura mesopotámica a la izquierda.
Conclusión
Las innumerables expediciones en busca del arca alrededor del Monte Ararat no han producido evidencia científica alguna. Probablemente nos encontremos frente a uno de los mitos más extraordinarios y perdurables de la historia.
Información basada en diversas fuentes, destacando el artículo de Javier Alonso López en National Geographic History.
https://franciscojaviertostado.com/2014/01/31/the-universal-deluge-really-existed/