Contexto histórico
Según la Constitución de EE. UU., la facultad de declarar la guerra corresponde exclusivamente al Congreso.
El 8 de diciembre de 1941, un día después del ataque a Pearl Harbor, el presidente Franklin D. Roosevelt se dirigió al Congreso solicitando una declaración de guerra contra el Imperio de Japón.
El Congreso aprobó una resolución conjunta que declaraba la guerra, y el presidente Roosevelt la firmó, convirtiéndola en ley.