La indecisión de McClellan y la caída del asalto a Richmond
Durante la Campaña de la Península en 1862, el general George B. McClellan mostró una notable vacilación al momento de decidir el avance hacia la capital confederada. Su excesiva cautela y la constante postergación de órdenes críticas ralentizaron la ofensiva unionista.
Como consecuencia, las fuerzas de la Unión perdieron el impulso necesario y no lograron rodear ni tomar Richmond antes de que el ejército confederado reorganizara sus defensas. La falta de decisión de McClellan es, en gran medida, la causa principal del fracaso de la campaña.