1. El ataque a Pearl Harbor
El 7 de diciembre de 1941, Japón lanzó un ataque sorpresa contra la base naval de Pearl Harbor. La ofensiva destruyó o dañó varios acorazados y aviones estadounidenses y causó la muerte de más de 2.400 soldados y civiles. Para los estadounidenses, el ataque fue una agresión directa que obligó al Congreso a declarar la guerra a Japón al día siguiente.
2. Política aislacionista y su ruptura
Antes de 1941, EE. UU. había adoptado una política de aislamiento, evitando involucrarse en conflictos externos. Sin embargo, el avance de la guerra en Europa y la creciente agresión militar japonesa en el Pacífico despertaron la preocupación de Washington por la seguridad de sus intereses estratégicos.
3. Apoyo a los Aliados
Estados Unidos mantenía estrechos lazos económicos y políticos con los Aliados —Reino Unido, Francia y, más tarde, la Unión Soviética— y los asistía mediante el programa de “Lend‑Lease” (préstamo‑arrendamiento) de 1941. Además, el gobierno veía la expansión del fascismo y del comunismo como una amenaza a la democracia y consideraba que al unirse a los Aliados se evitaría que el Eje alcanzara la hegemonía mundial.
4. Presión de la opinión pública
Con el conocimiento de los crímenes cometidos por las potencias del Eje, la población estadounidense exigía una respuesta. Periódicos, emisoras de radio y otros medios influyeron decisivamente en la percepción pública, impulsando al gobierno a intervenir.
5. Intereses económicos
EE. UU. tenía importantes inversiones y relaciones comerciales en Europa y Asia. La guerra interrumpió el comercio y amenazó esas inversiones. Al aliarse con los Aliados, Estados Unidos buscaba proteger sus intereses económicos y garantizar el acceso a recursos estratégicos.
En conjunto, el ataque a Pearl Harbor, la amenaza de ideologías totalitarias, el apoyo a los Aliados, la presión ciudadana y los intereses económicos fueron los factores políticos que condujeron a la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.