Historia de Sudamérica

¿Qué obligó a californianos y a indígenas americanos a ceder sus derechos territoriales en California?

Tratado de Guadalupe Hidalgo (1848)

Este tratado puso fin a la guerra entre México y Estados Unidos y cedió California, junto con otros territorios, a EE. UU. Los propietarios originales –californianos (descendientes de españoles) y pueblos indígenas– tuvieron que presentar sus títulos ante las autoridades estadounidenses o perderían cualquier reconocimiento legal.

Ley de Tierras de 1851

Conocida también como el Land Act, obligaba a californianos e indígenas a presentar reclamaciones de propiedad ante la Comisión de Tierras de EE. UU. La normativa limitaba estrictamente el tamaño y la cantidad de parcelas que podían solicitarse, y exigía pruebas documentales que muchos no podían proporcionar. Como resultado, gran parte de sus tierras fueron declaradas sin dueño y pasaron a manos de colonos o del gobierno.

Ley de Homestead (1862)

Esta legislación permitía a cualquier ciudadano estadounidense ocupar tierras públicas sin costo, siempre que viviera en ellas y las mejorara. La medida atrajo a cientos de colonos hacia California, quienes se establecían en parcelas que antes pertenecían a californianos e indígenas, acelerando la pérdida de sus territorios tradicionales.

Ley Dawes (1887)

El objetivo de la Ley Dawes era desmembrar las reservas indígenas en parcelas individuales para fomentar la asimilación. Cada indígena recibía una pequeña asignación y el resto de la tierra era vendido a colonos. El proceso fragmentó las comunidades y provocó la pérdida masiva de territorio indígena.

En conjunto, estos tratados y leyes fueron instrumentos clave que obligaron a californianos y a los pueblos originarios a renunciar, en la práctica, a sus derechos territoriales en California.