Los colonos afirmaban que poseían derechos garantizados por la Carta Magna y la Declaración de Derechos inglesa por las siguientes razones:
La Carta Magna
Muchos de los primeros colonos ingleses conocían la Carta Magna, firmada por el rey Juan en 1215. Ese documento estableció que el poder del monarca no era absoluto y que ciertos derechos individuales debían ser protegidos, como el debido proceso, el derecho a un juicio justo y la protección de la propiedad. Los colonos consideraban estos principios derechos fundamentales que les correspondían como súbditos del rey.
La Declaración de Derechos inglesa (1689)
Promulgada en 1689, la Declaración de Derechos reforzó libertades conquistadas en luchas constitucionales previas. Limitó el poder de la monarquía y afirmó derechos esenciales como la libertad de expresión, la libertad religiosa, el derecho a peticionar al gobierno y a recibir justicia imparcial. Los colonos sostenían que, al ser súbditos ingleses, heredaban y tenían derecho a esas garantías.
Precedente legal e histórico
Los colonos utilizaban la Carta Magna y la Declaración de Derechos como precedentes legales para sustentar sus reclamos de autogobierno, representación en asambleas coloniales y otras libertades civiles. Argumentaban que las políticas y leyes coloniales impuestas por el gobierno británico violaban sus derechos como ingleses.
Esta convicción de estar amparados por derechos históricos alimentó la creciente tensión entre los colonos y las autoridades británicas, sentando la base ideológica de la resistencia que culminó en la Revolución Americana.