El Tratado de Greenville
El Tratado de Greenville (1795) estableció que los pueblos indígenas del Territorio del Noroeste debían ser tratados con justicia y humanidad. Cada tribu recibió la garantía de sus tierras y derechos de propiedad.
Además, el acuerdo preveía la creación de puestos de comercio y la designación de agentes indígenas encargados de supervisar el comercio justo y resolver disputas entre los nativos y los colonos.