El movimiento negro es un fenómeno que se manifiesta a través de distintas organizaciones que buscan garantizar los derechos de la población afrodescendente frente al racismo estructural.
En la mayoría de los países donde se practicó la esclavitud, siempre hubo intentos de cambiar la situación de los esclavizados.
Hoy el movimiento negro es plural y, además de luchar contra el racismo, aborda temáticas como el feminismo, los derechos LGTB y la tolerancia religiosa.
En Brasil, sus raíces se encuentran en la resistencia a la esclavitud, expresada mediante fugas, huelgas de hambre y rebeliones.
El movimiento negro en la época colonial
Para evadir el trabajo forzado, los esclavos escapaban y se organizaban en quilombos, comunidades libres que podían albergar desde unas pocas familias hasta cientos de personas.
El quilombo más emblemático fue el Quilombo dos Palmares, donde cientos de fugitivos resistieron los ataques del ejército portugués durante mucho tiempo. Su líder, Zumbi dos Palmares, se convirtió en un símbolo del movimiento negro.
Los cautivos también se reunían en cofradías como Nuestra Señora del Rosario o San Benedito, que brindaban apoyo mutuo en caso de enfermedad y aseguraban sepulturas dignas.
Destacamos la Sociedad de los Desvalidos de Salvador, que funcionaba como espacio de convivencia y asistencia para los negros.
Además del catolicismo, el candomblé nunca dejó de practicarse; participar en sus ceremonias, a menudo clandestinas, era una forma de resistencia cultural.
El movimiento negro en el Imperio
En el siglo XIX, con el auge del movimiento abolicionista, intelectuales negros fundaron periódicos y asociaciones culturales para exigir el fin de la esclavitud.
Escritores como José do Patrocínio, Luís da Gama y diversas sociedades abolicionistas organizaron campañas para eliminar el trabajo esclavo.
Las fugas, rebeliones y asociaciones de libertos continuaron recaudando fondos para comprar la libertad de los que permanecían esclavizados.
Entre los quilombos destacados de esta época está el de Seixas, conocido como Quilombo do Leblon, que comerciaba con la población local; sus camellias se convirtieron en símbolo abolicionista.
Algunos esclavos lograron su libertad mediante la justicia, demostrando haber nacido después de la Ley del Libre Altricial o haber llegado al país posterior a su promulgación. El Segundo Reinado estuvo marcado por intensas luchas negras contra la esclavitud.
La abolición en Brasil se produjo de forma gradual, sin indemnizar a los propietarios ni proporcionar recursos de reinserción a los libertos.
El movimiento negro en la Primera República
Con la urbanización, los negros se agruparon en asociaciones culturales para preservar sus tradiciones, aunque siempre bajo vigilancia policial que buscaba mantener el “orden” republicano.
Un ejemplo de control fue el registro obligatorio de terreiros y casas de candomblé; aun así, la policía podía interrumpir y disolver violentamente las ceremonias.
La prensa se convirtió en un espacio privilegiado. En 1907, intelectuales negros fundaron el periódico A Alvorada en Pelotas (RS). En São Paulo surgieron publicaciones como O Clarim d’Alvorada (1924‑1932) y Progress (1928‑1931), que dieron visibilidad a la comunidad afro‑brasileña.
El arte jugó un papel fundamental: el surgimiento del choro, los ranchos y el samba mantuvieron viva la identidad negra. En 1926 se creó la Companhia Negra de Revista en Río de Janeiro, con figuras como Pixinguinha, Grande Otelo y Donga.
El movimiento negro en la era Vargas
Surge la primera organización política exclusivamente negra: la Frente Negra Brasileña (FNB), fundada el 16 de septiembre de 1931 en São Paulo, con el objetivo de denunciar el racismo.
Publicó el periódico A Voz da Raça y se transformó en partido político en 1936, pero fue disuelta tras el golpe de 1937 de Getúlio Vargas.
Aunque breve, la FNB mostró que los negros participaban tanto en movimientos de izquierda como de derecha.
En el ámbito artístico, destaca el Teatro Experimental Negro, fundado por Abdias Nascimento en 1944, con la actriz Ruth Souza como figura emblemática.
El movimiento negro en los años 50
La historia negra pasa a ser objeto de estudio académico gracias a investigadores como Florestan Fernandes, que profundizó en el racismo brasileño.
En 1951 se promulga la Ley Afonso Arinos, que tipifica la discriminación racial como falta administrativa, revelando el racismo latente en la sociedad.
El movimiento negro en los años 60
El movimiento se inspira en la lucha por los derechos civiles en EE. UU. Figuras como Martin Luther King promovieron la inclusión mediante la resistencia pacífica.
El lema “Black is Beautiful” valorizó la estética negra frente al modelo blanco; hombres y mujeres dejaron de alisar su cabello, adoptaron motivos africanos y celebraron su fenotipo.
Otros líderes, como Malcolm X y el movimiento Black Panther, defendieron la autodefensa y la violencia como medios para lograr mayor participación.
El movimiento negro en los años 70
La década estuvo marcada por la represión a grupos de izquierda y una intensa propaganda alrededor del “Milagro Económico”.
En Río de Janeiro, el Centro de Estudios Afro‑asiáticos de la Universidad Cândido Mendes impulsó debates sobre la cuestión racial.
Emergen organizaciones como SINBA (Sociedad de Intercambio Brasil‑África), IPCN (Instituto de Investigación de la Cultura Negra) y MNU (Movimiento Negro Unificado).
Los debates se polarizaron entre la influencia estadounidense y la solidaridad con los movimientos de liberación africanos.
El 7 de julio de 1978, el Movimiento Negro contra la Discriminación Racial salió a la calle frente al Teatro Municipal de São Paulo, un hito que unió a distintas organizaciones bajo una agenda común.
Desafiando la dictadura, denunciaron el racismo, la brecha salarial y la violencia contra las mujeres negras.
El MNU organizó manifestaciones que lograron la inclusión de la enseñanza obligatoria de la historia africana y la criminalización de la discriminación racial.
El movimiento negro en los años 80
En 1981, Abdias Nascimento fundó el IPEAFRO (Instituto de Investigaciones y Estudios Afro‑brasileños) para difundir la historia africana en las escuelas.
Con la vuelta de la democracia y la discusión de una nueva Constitución, el movimiento ganó fuerza; gobiernos estatales y federales impulsaron estudios, institutos y leyes para reducir la brecha racial.
En 1984, el gobernador Franco Montoro creó el primer Consejo de Participación de la Comunidad Negra (CPDCN) en São Paulo.
En 1988, se estableció la Fundación Cultural Palmares, coincidiendo con el centenario de la Ley Áurea.
En la Conferencia Nacional de Negros de 1986, se propuso tipificar el racismo y el prejuicio étnico como delito y se solicitó la titulación de tierras para los quilombos restantes.
La Ley 7.716/1989, impulsada por el diputado Alberto Caó, convirtió la discriminación racial y étnica en delito; fue reformada en 1997 y 2012 para incluir intolerancia religiosa y de origen nacional.
El movimiento negro en el gobierno de FHC
El presidente Fernando Henrique Cardoso creó el Grupo Interministerial de Valoración de la Población Negra el 20 de noviembre de 1995, a raíz de datos alarmantes del IBGE y IPEA sobre la desigualdad socioeconómica.
Ese mismo día se realizó la Marcha Zumbi en Brasilia, con la participación de 30 000 personas.
El movimiento negro en el gobierno de Lula
El periodo de Lula estuvo marcado por importantes logros para la sociedad civil y el movimiento negro.
En 2003 se creó la Secretaría Especial de Promoción de la Igualdad Racial (SEPIR), encargada de impulsar mecanismos de inclusión social.
Una de sus principales conquistas fue la aprobación de las cuotas raciales en instituciones federales de educación superior, promulgada en 2006, que incrementó la presencia de estudiantes negros y pardos.
El movimiento negro en el siglo XXI
Tras la consagración de las cuotas, el movimiento se ha diversificado aún más, abordando la discriminación contra mujeres negras, personas LGTB+, la apropiación cultural, el “blanqueamiento” y la cristianización de tradiciones afrobrasileñas como la capoeira y el acarajé.
Se discute también la violencia policial que afecta desproporcionadamente a jóvenes negros.
Nuevos líderes como Djamila Ribeiro, Núbia Moreira y la concejala de Río de Janeiro Marielle Franco (PSOL/RJ) han cobrado relevancia; Franco fue asesinada en marzo de 2018 por su activismo.
Sin embargo, no todos los políticos negros comparten estas posturas; por ejemplo, el concejal de São Paulo Fernando Holliday (DEM/SP) ha propuesto revocar el Día de la Conciencia Negra.
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