Jaime I de Aragón, el Conquistador, rey de Aragón y conde de Barcelona, gobernó durante más de sesenta años en el siglo XIII. Durante su mandato incorporó Valencia y las Islas Baleares a sus dominios, delimitó con Castilla los límites de la expansión de la reconquista y empezó la expansión mediterránea de su reino, renunciando definitivamente a las pretensiones territoriales en el sur de Francia. Su reinado también se destacó por importantes avances legales (Furs de Valencia, Cortes, organización municipal), literarios (consagración del catalán con el Llibre dels feyts), comerciales y artísticos.
Información sobre Jaime I de Aragón
1208 Nace en Montpellier el 2 de febrero.
1213 Sucede a su padre Pedro II en el trono.
1227 Inicia su gobierno personal.
1229 Emprende la conquista de Mallorca.
1238 Conquista Valencia.
1276 Muere en Valencia.
Jaime I nació casi dos años después de que su padre, Pedro II el Católico, solicitara al Papa Inocencio III la anulación del matrimonio con su madre, María de Montpellier. La negación papal llevó a María a un ingenioso plan para quedar embarazada mediante una sustitución clandestina. El príncipe nació bajo la custodia de su madre, pero en 1211 fue entregado como rehén a Simón de Montfort. La inestabilidad política en el sur de Francia y la cruzada contra los albigenses (liderada por Montfort) marcaron los primeros años de su vida.
Tras la derrota y muerte de su padre en la batalla de Muret (1213), Jaime, entonces de cinco años, heredó los dominios y quedó prisionero de la nobleza. En 1214 el Papa Inocencio III obligó a Montfort a liberarlo. Fue reconocido como rey de Aragón y Cataluña y entregado a la custodia de los templarios en Monzón, donde recibió educación del Gran Maestro de la Orden mientras su tío Sancho, conde de Roussillon, ejercía la regencia.
En 1217 fue trasladado a Zaragoza, donde permaneció bajo la influencia de la nobleza. A los trece años contrajo matrimonio con la infanta Leonor, hija de Alfonso VIII de Castilla; de esta unión nació Alfonso, pero el matrimonio fue anulado en 1229 por consanguinidad. Entre 1222 y 1226 participó en varias campañas militares que le sirvieron de entrenamiento. En 1227, a los diecinueve años, comenzó su gobierno personal tras la Paz de Alcalá, que estableció a los altos cargos eclesiásticos como árbitros de conflictos.
Las conquistas
En 1228 las Cortes de Barcelona aprobaron una expedición para proteger el comercio de los puertos catalanes y conquistar las Islas Baleares. La flota partió en septiembre de 1229 y desembarcó en Santa Ponsa. Tras una dura batalla en Porto Pi, la capital balear cayó el 31 de diciembre de 1229 bajo la dirección directa del rey. La campaña se prolongó hasta 1232 y se completó en 1235 con la conquista de Ibiza.
En 1231 se firmó en Tudela un tratado de adopción mutua con Sancho VII el Fuerte de Navarra, que pretendía fortalecer la alianza aragonesa‑navarra. Sin embargo, la muerte de Sancho en 1234 impidió la consumación de la unión real.
En 1232 se decidió la conquista de Valencia. Tras la toma de Morella, el rey avanzó y capturó Burriana en 1233, y finalmente la ciudad de Valencia se rindió en septiembre de 1238. En 1235 contrajo matrimonio con la princesa Violante de Hungría, cuya dote aportó recursos económicos y territoriales que destinó a sus hijos. El tratado de Almizra (1244) fijó la línea de demarcación entre las conquistas castellanas y aragonesas, pasando por Biar y la Sierra de Villena.
En 1265, contra la voluntad de la nobleza, Jaime I inició la conquista del Reino de Murcia, entonces protectorato castellano. Tras una rápida campaña, en 1266 entregó Murcia a Castilla, consolidando la paz con su cuñado Alfonso X de Castilla.
La partición de los reinos
Jaime I mostró gran destreza militar, pero cometió errores políticos, entre ellos la división de sus dominios entre sus hijos. En su testamento de 1248 destinó Aragón a su hijo mayor Alfonso (hijo de Leonor), Cataluña, Baleares y el condado de Ribagorza a Pedro (hijo de Violante), Valencia a Jaime (otro hijo de Violante) y Roussillon a Fernando. La insatisfacción de Alfonso provocó conflictos que se resolvieron en Alcañiz (1250).
Tras la muerte de varios herederos, la distribución se modificó en 1262: Pedro recibió Aragón y Valencia, mientras que Jaime obtuvo Mallorca, los condados de Roussillon, Conflent, Vallespir y el señorío de Montpellier. Esta partición se consolidó tras la muerte de Jaime I y perduró durante casi tres siglos.
En 1258 Jaime I firmó el Tratado de Corbeil con Luis IX de Francia, renunciando a sus pretensiones sobre el sur de Francia, salvo el señorío de Montpellier, a cambio de que los monarcas franceses renunciaran a los derechos feudales sobre territorios aragoneses. Este acuerdo marcó un giro de la política exterior, orientándola hacia el Mediterráneo. En 1269 se organizó una expedición a Tierra Santa, que aunque frustrada por una tormenta, prefiguró la participación de los almogávares en campañas orientales.
Los últimos años del reinado estuvieron marcados por disputas con su hijo Pedro, rebeliones nobles y una revuelta musulmana en Valencia. Jaime I murió en Valencia el 26 de julio de 1276, cinco días después de abdicar a favor de sus hijos Pedro y Jaime. Las crónicas lo describen como un hombre alto, bello, profundamente religioso, pero también como un gran amante, con numerosas amantes e hijos ilegítimos. Entre sus legados destacan el Llibre del Consolat del Mar (primer código de derecho marítimo), la introducción del derecho romano, la creación de los Furs de Valencia, la consolidación de las Cortes y la organización municipal, la consagración del catalán con el Llibre dels feyts y la expansión del gótico en la arquitectura.