Por Me. Cláudio Fernandes
Orígenes y primeros contactos con el Islam
Los turcos, originarios de Asia Central, comenzaron a asentarse en el Próximo Oriente mediante sucesivas oleadas migratorias. Al igual que los pueblos árabes, se convirtieron al islam alrededor del siglo X d.C., lo que marcó el inicio de su propia organización política en la región.
El primer imperio turco: los selyúcidas
En el siglo XI surgió la dinastía selyúcida, que constituye el primer imperio turco. Sus dominios abarcaron Mesopotamia, Siria y Palestina. Sin embargo, disputas internas provocaron su rápida fragmentación, dejando paso a una potencia aún mayor.
El Imperio Otomano
A mediados del siglo XIII, el líder turco Othman (Osman) fundó lo que sería conocido como el Imperio Otomano. Al igual que los selyúcidas, era musulmán y se desarrolló en el Próximo Oriente, pero sus territorios se expandieron mucho más: desde las tierras altas de Anatolia (actual Turquía) hasta la conquista de Constantinopla en 1453, que pasó a llamarse Estambul.
Los otomanos también incorporaron gran parte de los dominios de los antiguos califatos árabes —la Península Arábiga, Mesopotamia, Siria y el norte de África— y extendieron su influencia a Europa del Este.
Declive y legado
El Imperio Turco‑otomano perduró hasta el comienzo del siglo XX, cuando la Primera Guerra Mundial (1914‑1918) provocó su desintegración. De sus ruinas surgieron los estados árabes modernos en el Próximo Oriente y varios países balcánicos en Europa.