Historia de Europa

Simón bar Kokhba: el verdadero Mesías

Introducción

Simón bar Kokhba (שמעון בן קוכבא), también conocido como Ben Koziba, encabezó la mayor rebelión judía contra el Imperio romano. Su figura fue proclamada como el Mesías por el gran sabio del Talmud, Rav Akiva, quien interpretó su nombre (Bar Kokhba, "hijo de la estrella") a la luz del pasaje bíblico Números 24:17.

El contexto de la revuelta

Tras la destrucción del Templo de Jerusalén en el año 70 d.C. por las legiones de Tito, la relación entre Roma y el pueblo judío se volvió extremadamente tensa. El Sanedrín fue trasladado a Yavne y la provincia de Judea quedó bajo la custodia de la legión X Fretensis, bajo un pretor romano, lo que equivalía a una ley marcial.

Décadas después, el emperador Adriano (Publio Elio Adriano) decidió reconstruir Jerusalén bajo el nombre de Aelia Capitolina y prohibió prácticas fundamentales del judaísmo, como la circuncisión y la observancia del Sabbat. Ante tal humillación, el sabio Akiva envió una delegación al pretor romano Turnus Rufus, quien despreció sus peticiones, encendiendo la chispa de la rebelión.

El estallido de la revuelta (132‑135 d.C.)

En el 132, Akiva convocó al Sanedrín y a los líderes religiosos para planear una insurrección que evitara los errores de la revuelta de Simón Bar Giora (66‑73 d.C.). Simón bar Kokhba fue elegido como líder militar y proclamado Nasí (príncipe) de Israel. Bajo su mando, la provincia entera se levantó contra las legiones romanas, derrotando a la X Fretensis y a la XXII Deiotariana que intentaba reforzar a Rufus desde Egipto.

En poco tiempo, Kokhba controló toda Judea, acuñó monedas con la inscripción "Época de la Redención de Israel" y atrajo a judíos de todo el Imperio que deseaban regresar a su patria.

La respuesta romana

Adriano, alarmado por la magnitud del levantamiento, movilizó doce legiones provenientes de todo el Oriente, bajo el mando del experimentado general Julio Severo, entonces gobernador de Britania. En el verano de 135, las fuerzas romanas asaltaron Jerusalén con una brutalidad sin precedentes, y el propio Akiva fue capturado, torturado y ejecutado en Cesárea por violar la prohibición de enseñar la Torá.

Después de la caída de Jerusalén, Kokhba se refugió en la fortaleza de Beitar. Severo sitió la ciudad, la tomó por asalto y masacró a sus defensores. El Talmud relata que los cuerpos permanecieron sin sepultura durante diecisiete años, alimentando a los buitres.

Consecuencias y legado

Según Cassio Dió, la revuelta costó la vida a unos 580 000 judíos y la destrucción de 50 ciudades y 985 aldeas. El emperador informó al Senado su victoria sin la habitual frase de saludo a las legiones, y Julio Severo no recibió el triunfo romano, una excepción histórica.

Adriano ordenó la quema de los textos sagrados en el Monte del Templo, prohibió la Torá y el calendario judío, y sustituyó la provincia de Judea por la provincia de Siria‑Palaestina, nombrada en honor a los filisteos, enemigos históricos de los judíos. Además, prohibió a los judíos entrar en Aelia Capitolina, sellando una nueva fase de la diáspora.

El legado de Kokhba perduró: el primer ministro del Estado de Israel, David Ben‑Gurión, adoptó su apellido en homenaje al líder de la revuelta. Sin embargo, muchos judíos contemporáneos lo denunciaron como "Simon bar Kozeva" ("hijo de la mentira").

Imágenes

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