Historia de Europa

Los templos sumerios ofrecían préstamos a esclavos para comprar su libertad

Una visión distinta de la esclavitud en la antigua Mesopotamia

En la imaginación popular la esclavitud en Mesopotamia suele asociarse con crueldad, sobre todo por la propaganda de asirios y babilonios. Los sumerios, sin embargo, tenían una actitud algo más curiosa y, en ciertos casos, sorprendente.

¿Cómo se llegaba a la condición de esclavo?

Además de nacer de padres esclavos, existían dos vías principales: por la guerra o de forma voluntaria. Un esclavo voluntario aceptaba un contrato para saldar una deuda. El contrato especificaba su duración y posibles sanciones; al cumplirse, la persona volvía a su vida normal, aunque su familia permanecía libre.

Costos y logística de los prisioneros

Los sumerios no estaban interesados en tomar prisioneros después de una batalla, no por piedad, sino por razones prácticas: alimentar a los cautivos implicaba gastos y la necesidad de lidiar con traficantes de esclavos, una actividad poco apreciada socialmente. Cuando decidían esclavizar a alguien, no lo trataban extremadamente mal. Tablas arqueológicas describen raciones alimenticias similares a las de los trabajadores libres: pan, cebollas, gachas de cebada, sopa de nabos, etc.

La posibilidad de la manumisión

Las leyes sumerias permitían a los esclavos comprar su libertad. Sólo tenían que pagar al dueño el precio acordado. ¿De dónde sacaba el esclavo el dinero? Solicitando un préstamo. Los prestamistas cobraban hasta 22 % de interés, mientras que los templos nunca excedían el 3,5 %.

Libertad de concubinas y matrimonios mixtos

Era habitual liberar a concubinas. Una mujer sumeria que ya no quería más hijos podía ofrecer a su marido una concubina; los hijos de la esclava eran libres y tenían derechos de herencia. Asimismo, un hombre o mujer libre podía casarse con un esclavo; los hijos nacidos de esa unión eran libres. En tiempos neo‑sumerios, el rey Ur‑Nammu decretó que todos los hijos fueran libres, salvo el primogénito, que podía ser compensado con plata o mercancías.

Rituales de la liberación

Cuando un esclavo obtenía su libertad, un pregonero anunciaba el acto en la plaza pública y, al instante, un barbero cortaba su aputtu, una coleta que señalaba su condición de esclavo. Si un esclavo escapaba y era recapturado, la costumbre era cegarlo y obligarlo a sacar agua del pozo, tarea que, curiosamente, también realizaban los ciegos libres.

Trato justo y proverbios

Los códigos sumerios prohibían el maltrato a los esclavos voluntarios y, en teoría, a los forzados también se les exigía un trato justo. Un proverbio dice: «Si no maltratas a tu asno, ¿por qué maltratarías a tu esclavo?» Se consideraba que el abuso disminuía el valor productivo del trabajador.

Así, los templos y palacios sumerios ofrecían préstamos, raciones alimenticias y una vía legal para la manumisión, mostrando una visión más pragmática que brutal de la esclavitud.

Contribución de Joshua BedwyR, autor de In a Dark Blue World