Historia de Europa

El proyecto político de Ricardo III de Inglaterra: el Parlamento de 1484

Entrada tomada del libro "The Plantagenets".

El proyecto político de Ricardo III de Inglaterra: el Parlamento de 1484

1. Introducción

Ricardo III, el último monarca inglés de la dinastía Plantagenet, sigue despertando pasiones entre detractores y defensores, pese a que su reinado duró apenas dos años. Su reputación de villano se ha construido a partir de la forma en que accedió al trono tras la muerte de su hermano Eduardo IV, la destitución de su sobrino Eduardo V mediante testimonios dudosos, y la supuesta eliminación de los príncipes de la Torre. Las narrativas de Tomás Moro y, sobre todo, de William Shakespeare, consolidaron esa imagen durante siglos.

Cuando Enrique Tudor invadió Inglaterra en agosto de 1485 y derrotó a Ricardo en la batalla de Bosworth, la mayoría de la nobleza y la población vieron su caída como la justicia contra un tirano. Sin embargo, a partir de mediados del siglo XX surgió una corriente revisionista que busca reivindicar a Ricardo, cuestionando los crímenes tradicionalmente le atribuidos y planteando otras posibles culpables, como el propio Enrique Tudor.

Este artículo no pretende decidir entre esas teorías, sino centrar la atención en un aspecto menos conocido pero decisivo: la oposición interna a las políticas de Ricardo III. Para ello, analizaremos el único parlamento que se celebró durante su mandato, el de 1484.

2. El Parlamento de 1484

El primer objetivo del parlamento fue legitimar formalmente a Ricardo como rey. A petición del monarca, se aprobó una resolución –conocida por haber sido transcrita en el Titulus Regius– que anuló el matrimonio entre Eduardo IV e Isabel Woodville, privando a sus hijos, incluido Eduardo V, del derecho al trono.

Seguidamente, Ricardo utilizó la asamblea para presentar un programa político que pretendía reforzar la justicia y proteger a los más desfavorecidos. Entre las reformas más destacadas:

  • Abolición de las "benevolencias": impuestos arbitrarios instaurados por Eduardo IV en 1475 y que se cobraban contra la voluntad del contribuyente. Ricardo prohibió su cobro, señalando que la recaudación fiscal pasaría a ser competencia del Parlamento.
  • Fomento del comercio interno: se favoreció a los mercaderes y fabricantes ingleses frente a los extranjeros, especialmente los italianos, como parte de una tendencia iniciada por Eduardo IV y continuada por Enrique VII para reemplazar a la nobleza rebelde por una burguesía leal.
  • Lucha contra la corrupción judicial: se estableció la posibilidad de liberar bajo fianza a los acusados, se prohibió el embargo de bienes antes de una sentencia definitiva y se reguló la selección de jurados para evitar sobornos y presiones.

Otro factor que tensionó al reino fue la política de nombramientos. Tras la rebelión del duque de Buckingham en octubre de 1483, Ricardo sustituyó a numerosos funcionarios del sur –leales a Eduardo IV– por jóvenes de origen norteño, a quienes consideraba de confianza. Esta decisión, aunque buscaba cubrir vacíos de poder, fue percibida por la baja nobleza y la población del sur como una imposición del norte, lo que minó su apoyo en esas provincias.

El biógrafo Matthew Lewis sostiene que este aspecto fue tan decisivo como la forma en que Ricardo accedió al trono. Según él, las reformas de 1484 mostraron la intención del rey de vivir con los recursos asignados por el Parlamento, colaborar con la nobleza y los comunes, y corregir injusticias hereditarias. Sin embargo, al beneficiar a los más humildes, esas medidas perjudicaron a los grandes magnates y a los funcionarios corruptos, alimentando la conspiración que acabaría con su vida.

3. Conclusiones

Ricardo III sigue siendo una figura controvertida. La mayoría de los estudios se han centrado en sus maniobras para alcanzar el poder, dejando en la sombra su breve pero ambicioso programa de gobierno. El Parlamento de 1484 revela que, de haber tenido más tiempo, su imagen podría haber sido muy distinta: un reformista adelantado a su época que intentó abordar problemas estructurales de la sociedad inglesa.

Como recuerda Matthew Lewis: «Para algunos, Ricardo será siempre un usurpador malvado; para otros, un hombre bueno que intentó cumplir con su deber en circunstancias difíciles. La verdad probablemente se sitúe entre ambos extremos…». Otros historiadores, como Roy Strong, sostienen que, aun si se le absolviere de los crímenes contra los príncipes, su reinado habría sido un fracaso. Simon Schama, por su parte, lo describe como un fanático religioso que buscó imponer una justicia pía, no como un tirano desalmado.

En última instancia, el parlamento de 1484 muestra que la caída de Ricardo no solo se debió a sus métodos para subir al trono, sino también a la resistencia de sectores poderosos a sus reformas.

Bibliografía

FERNÁNDEZ DE LIS, Daniel. The Plantagenets. Madrid, 2021.

JOHNSON, Lauren. Shadow King: the Life and Death of Henry VI (English Edition). Ebook, Apollo, 2019.

JONES, Dan. The Hollow Crown. The Wars of the Roses and the rise of the Tudors. London, Faber & Faber, 2015.

— Plantagenets, The Kings Who Made England. London, William Collins, 2012.

LEWIS, Matthew. The Wars of the Roses: The Key Players in the Struggle for Supremacy. Stroud, Amberley Publishing, 2015.

— Richard III. Loyalty Binds Me. Stroud, Amberley Publishing, 2018.

— The Survival of the Princes in the Tower. Murder, Mystery and Myth. Stroud, The History Press, 2017.

SCHAMA, Simon. A History of Britain. BBC Worldwide, London, 2000.

STRONG, Roy. The Story of Britain. Pimlico, London, 1998.