Introducción
Más allá de nombres propios y unas pocas inscripciones breves escritas en etrusco, griego o latín, quedan escasos documentos que atestigüen la lengua celta. Sin embargo, la mayor expansión geográfica de estos pueblos se refleja en los topónimos de numerosas ciudades europeas: Londres (Londinium), Viena (Vindobona), Milán (Mediolanum), Lyon (Lugdunum), Verdún (Virodunum), Cambrai (Cambodunum) y Dublín.
Declive del celta continental
En el siglo I d.C. el celta continental, hablado en la Galia, desapareció, sustituido por el latín impuesto por los conquistadores romanos.
Ramas del celta insular
Solo subsisten algunas variedades del celta insular, divididas en dos grupos principales:
1. Britónico
Incluye el bretón (o armórico), el córnico y el galés.
2. Goidélico (gaélico)
Comprende el irlandés, el gaélico escocés y el manés.
Lenguas britónicas
Bretón
Se habla hoy en Bretaña, Francia. Su periodo de mayor esplendor se sitúa a mediados del siglo XVII, cuando se redactaron gramáticas y surgió una abundante producción de obras de teatro, literatura y baladas.
Córnico
Desapareció en el siglo XVIII, aunque recientes iniciativas buscan revitalizarlo. De los documentos en córnico se conservan glosas del siglo IX, un vocabulario del siglo XII y dramas religiosos de los siglos XVI y XVII.
Galés
También llamado cámbriano o cimbriano por sus hablantes, es la lengua de Gales y una de las variantes celtas más conocidas. Se divide en galés antiguo, medio y moderno.
Lenguas goidélicas
Irlandés
Conocido como irlandés‑gaélico, es la lengua más antigua del grupo gaélico y goza de cooficialidad en la República de Irlanda.
Gaélico escocés
En el siglo V d.C. los irlandeses invadieron Escocia, introduciendo una variante gaélica que sustituyó al antiguo britónico. En el siglo XV el escocés gaélico se diferenció del irlandés y se consolidó como lengua propia.
Manés
Dialectos gaélicos hablados en la Isla de Man, entre Inglaterra e Irlanda, con fuerte influencia de lenguas escandinavas.