Naves que descendían del cielo envueltas en humo
Los sensacionalistas relatan que los celtas fueron sorprendidos por naves que emitían humo y descendían del firmamento. Los ufólogos las interpretan como visitas extraterrestres, pero los historiadores ofrecen una explicación más terrenal.
Según las crónicas, después de encontrar una tierra sagrada dominada por fuerzas oscuras, llegó un pueblo que los celtas llamaban “dioses”. Este grupo les enseñó a leer, escribir y les transmitió conocimientos avanzados, incluso en cirugía.
En la tradición celta la palabra «cielo» también significaba «norte». Por ello, las supuestas naves venían del norte, no del cielo. Los colonizadores, al desembarcar, quemaban sus embarcaciones para impedir que sus seguidores escaparan. El humo generado habría creado la ilusión de una nave que descendía envuelta en neblina.
La escritura que dejaron se asemeja a las runas nórdicas, lo que sugiere una posible influencia de los pueblos del norte.
¿Trasplante de corazón en el 1000 a.C.?
Otro relato sorprendente describe una operación de trasplante cardíaco realizada por un druida para salvar a la reina Boudica. Según el manuscrito, el druida hacía respirar a la reina y a una esclava con una niebla anestésica, extraía el corazón de la esclava, lo implantaba en la reina y lo cosía con hilos de oro impregnados en una “copa de vida”.
El texto menciona la necesidad de detener el dolor, de suturar con higiene y de aplicar “rayos” al órgano para que volviera a latir. Aunque la descripción es fantástica, algunos detalles, como el uso de una niebla para anestesiar, recuerdan prácticas rudimentarias de analgesia.
En la época, sacrificar a una esclava por la vida de una noble no era inusual. Además, civilizaciones como la egipcia ya realizaban cirugías cerebrales siglos antes, lo que muestra que conocimientos quirúrgicos primitivos existían.
¿Quiénes fueron los celtas?
Los celtas fueron el primer pueblo civilizado que se asentó en Europa, llegando alrededor del 4000 a.C. Se expandieron por Alemania, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Francia e Inglaterra. Su cultura estaba marcada por la creencia en una tierra prometida y por un fuerte componente guerrero: para pasar a la edad adulta, los jóvenes debían aventurarse fuera de su territorio y traer la cabeza de un enemigo no celta.
Desarrollaron un sistema de escritura complejo, reservado a los druidas, que consideraban mágico. De ellos provienen leyendas que hoy conocemos como la del Rey Arturo, los Caballeros de la Mesa Redonda, Tristán e Isolda, y muchos cuentos de hadas.
Su ciencia se mezclaba con el misticismo. Además de los relatos de naves y trasplantes, se les atribuye la construcción de monumentos como Stonehenge, cuya autoría sigue siendo un enigma.
En su estructura social los celtas se veían a sí mismos como parte de la naturaleza, veneraban a innumerables dioses demoníacos y, curiosamente, la imagen moderna de los duendes con ollas de oro es una invención celta, aunque en sus mitos los seres feéricos eran a menudo traviesos y peligrosos.
Entre sus héroes destaca una mujer capaz de dar a luz a varios niños cada año, una proeza que refleja la admiración celta por la fertilidad y la fuerza femenina.